jueves, 12 de septiembre de 2019

Estampas romanas (1): el peligro en los versos

Roma sigue siendo un peligro para caminantes. No sé qué pensaría ahora Rafael Alberti de la Urbe, décadas después de la publicación de su poemario (1968). ¿Se vería acechado, procurado, demandado, poseído y preso como entonces? Las ciudades son animales multiformes y cambiantes, espacios de luz y sombra, donde los jardines soleados, promesas de giorni felices, hunden sus raíces en cavernas inmundas, antesala del Hades.
El problema de Roma es que te atrapa, sí, pero nunca sabes cuáles son sus intenciones. Ahora, sobre la via Andrea Doria, donde vivo temporalmente, cae una luz engañosa, luz de derribo celeste, y suena una canción oculta en los cortili. Desde algunas calles más allá me llegan cantos de sirenas.  
 


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