martes, 15 de octubre de 2019

Estampas romanas (14): de inmundicias y arte contemporáneo

Cuando vivía en París, Italo Calvino escribió "La poubelle agrée" (1977), un conjunto de ideas desarrolladas con humor a partir de la única tarea doméstica para la que, decía, se sentía capacitado: bajar la basura. El escritor, que más de una vez manifestó su preocupación por la explotación de los recursos naturales, acogió esperanzado el anuncio por aquellas fechas de un plan de reciclaje de residuos. No sé cómo afrontó dicha tarea en la Roma de los años ochenta, una vez trasladada la familia a la casa de piazza in Campo Marzio. 
Si bien tiene muchas y nobles caras, una de las cruces de Roma es la suciedad de las calles. No se piense que esta sórdida estampa solo se contempla en barrios periféricos; también en calles cercanas a los lugares de concentración turística. Como en mes y medio no he visto a ninguno, sospecho que no hay barrenderos públicos (y si los hay, son ineficientes), carencia que han aprovechado algunos inmigrantes para, escoba en mano, recoger inmundicias a cambio de limosnas. Por otra parte, los contenedores suelen ser rebosaderos de basura, lo que invita a pensar que el vaciado no es diario. 
Ahora bien, no todo han de ser quejas en esta entrada. Hasta hoy no me había fijado en el primor con el que los trabajadores del Mercato Trionfale apiñan las cajas en la fachada del edificio. Construyen un trenecito multicolor que bien podría lucir en la sala de cualquier museo de arte contemporáneo, junto al urinario ("La fuente") de Marcel Duchamp y la "Mierda de artista" de Piero Manzoni. Puestos a sublimar los desechos...


No hay comentarios: