jueves, 26 de septiembre de 2019

Estampas romanas (8): luces y sombras

No es Roma una ciudad bien iluminada por la noche. Más allá de los monumentos y edificios emblemáticos (como el Castel Sant'Angel0), que lucen para arrobo de los turistas, a poco que te alejes un par de vías, no hallarás luz suficiente ni siquiera para leer tus pensamientos. Y los pensamientos se agolpan precisamente entrada la noche, cuando el tráfico reduce su ensordecedor tronido. En la Urbe antigua los señores debían salir de noche acompañados de esclavos que iluminaban su paso con antorchas. ¿Disuadían así a los ladrones apostados en los callejones, hoy vicoli? Dentro y fuera del Vaticano, fortaleza vicaria del Cielo, los ángeles que coronan los puentes, los monumentos, las fachadas y las iglesias son los encargados de llevar algo de luz celestial a los humanos. Como este bellísimo Angelo della Luce que el napolitano Ernesto Lamagna esculpió con motivo del Jubileo de 2000, y que puede disfrutarse en la basílica Santa Maria dei Angeli e dei Martiri. 
Angelo della luce, de Ernesto Lamagna
Pero, ay, tan generoso derroche de luz tiene sus consecuencias, y a veces los ángeles necesitan la ayuda de los hombres para recargar su aura divina. Resignación y paciencia son las virtudes de este angelo que flanquea la entrada norte del puente de Vittorio Enmanuel II.
Ángel en el puente Vittorio Enmanuel II

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