sábado, 16 de julio de 2016

Los vientos de Michel Portal contra el viento gaditano

Tuve la suerte de ver a Michel Portal junto con Richard Galliano en ese estupendo festival de verano que es La Mar de Músicas de Cartagena, dedicado entonces a Francia como país invitado. Ardía el verano de 2008 y este blog llevaba pocos meses de andadura. Inolvidable concierto el de estos dos inmensos músicos en un escenario único: las ruinas de la vieja catedral de Cartagena. Anoche se repitió el prodigio. Michel Portal venía acompañado de Bojan Z, el pianista serbio con el que comparte amistad y escenario desde hace veintitrés años. De Portal me esperaba lo mejor; a Bojan Z no lo conocía, y fue una auténtica revelación. Y en otro escenario magnífico: uno de los patios de la bodega Mora de Osborne, en el marco del IX Festival Bahía Jazz de El Puerto de Santa María (Cádiz). Fue una noche ventosa como pocas, un encuentro de titanes de viento. Porque Portal esgrimía saxo y clarinetes contra un levante brutal que sacudía las copas de los árboles del patio y dejaba un eco ronco en las esquinas de la casa palacio. A ratos el levante daba una tregua, breve, y Portal se crecía y crecía. Uno de esos momentos brillantes fue cuando tocó, acordándose (intuimos) de los días infelices de Niza, Love and Happiness, el tema compuesto por uno de los más grandes, Marcus Miller. Pero el levante no estaba dispuesto a dejar que el francés y el serbio nos regalasen una noche apacible de verano. Y el duelo de viento titánicos se prolongó hasta el final del concierto.

viernes, 15 de julio de 2016

Mis mujeres raptadas en el Mediterráneo en "MSur"

"Rapto de Europa" de Jorge Selfa
Alejandro Luque lleva a MSur mi texto sobre la mujer y el rapto en el Mediterráneo mítico, publicado recientemente en la revista Caleta. Si os place (re)leerlo, podéis hacerlo AQUÍ.

domingo, 10 de julio de 2016

Los libros ingleses de Helene Hanff y un Catulo expurgado

Termino el libro sobre libros en que se convirtió la correspondencia de Helene Hanff con los libreros de Marks & Co., especialmente con Frank Doel. La vida es una peripecia impredecible. A esta mujer pobre, autodidacta, que se ganaba la vida escribiendo guiones para la televisión americana, no le satisfacían las librerías de Nueva York. Su iniciativa de escribir en octubre de 1949 una carta a la librería londinense, sita en el 84 de Charing Cross Road, especializada en libros raros, estaba inaugurando, sin que ella lo sospechara, una vía ultramar que duraría veinte años, una cinta transportadora de libros que viajarían más de 5000 kilómetros, libros entreverados por cartas jocosas y afectuosas a la vez, por el deseo de Helene (por desgracia nunca cumplido) de viajar a Inglaterra y conocer la librería y a sus corresponsales. Sorprende de esta historia el conocimiento de la literatura inglesa que va adquiriendo esta mujer con sus pedidos: William Hazlitt, James Henry Leight Hunt, Stevenson, Jane Austen, Walter Savage Landor, Charles Lamb, Samuel Pepys, Geoffrey Chaucer, John Donne o Izaak Walton y otros muchos. Pero su interés va más allá: demanda libros de Platón, de Catulo, de autores franceses como Alexis de Tocqueville y Louis de Rouvroy, duque de Saint-Simon, entre otros.
...Me ha gustado la contrariedad que manifiesta cuando recibe un Catulo bilinguë con la traducción de sir Richard Burton. Resulta ser una edición expurgada. Y como el humor es constante, escribe esta prenda: Porque a este tuyo [sir R. Burton] da la impresión de que le concedieron un título nobiliario por haber transformado a Catulo -¡a Catulo!- en ñoñerías victorianas. Decepcionada, pedirá un Catulo completo y en latín, con la idea de traducirlo ella con ayuda de un diccionario. 
...Preciosa historia esta de Hanff y el librero londinense Doel, que, luego de representarse en el teatro a principio de los 80, fue llevada en 1987 al cine por David Jones y protagonizada por Anne Bancrofft (como Helene Hanff) y Anthony Hopking (como Frank Doel).

miércoles, 6 de julio de 2016

Errores de la historia: Ovidio no se exilió en el Mar Negro

Un congreso de estudios latinos me lleva a León en los días festivos de san Pedro y san Pablo. La ciudad vespertina es un rebosadero de gentío que colma las terrazas del centro, la calle Ancha y el barrio Húmedo, donde huele a vino rojo y cecina de vaca. La noche, tan tardía en el noroeste peninsular, arrebata bruscamente el calor de la jornada. De 30º a mediodía a 10º a medianoche. Del resoplido reseco al escalofrío seco de las tierras leonesas. Podría dicho congreso haber dejado un vivo y grato recuerdo, de no ser por esta aparición repentina en el itinerario urbano del hotel a la Colegiata de san Isidoro. Los estudiosos de la literatura latina estábamos equivocados: Ovidio no sufrió exilio en el Ponto Euxino, ni desde allí escribió tristes elegías. El pobre Ovidio fue arrebatado una noche romana por los centuriones de la legión VII Gémina, que lo llevaron a tierras de Hispania. No se sabe cuándo fue emparedado en tan sórdido edificio, pero la placa azul delata al culpable, al rey justiciero que no soportó la idea de que un poeta elegíaco y pagano airease su nombradía en la cristianísima ciudad.
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Quienes seas duchos en la lengua latina, podéis leer otra crónica del viaje, con el pobre Ovidio también de fondo, AQUÍ.