lunes, 10 de octubre de 2016

La muerte de René Avilés Fabila

Ayer falleció el escritor y profesor mexicano René Avilés FabilaNo tuve la suerte de tratarlo personalmente, ni había leído sus relatos hasta hace unos cinco años. Andaba yo por entonces elaborando la antología Después de Troya y encontré algunos textos suyos que me gustaron. Es indudable que la cordialidad vence toda distancia. A propósito del libro, en 2013 nos cruzamos varios mensajes. En todo momento acogió con amabilidad mis requerimientos y hoy la antología luce más gracias a su contribución. He aquí, a modo de homenaje póstumo, uno de sus microrrelatos:
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Penélope y Aracne
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Nada más falso que Ulises, luego de su penosa y complicada travesía de retorno a Ítaca, haya sido recibido por su fiel esposa. Había muerto. A fuerza de tejer y destejer, de bordar y desbordar, en espera de su amado, Penélope se convirtió en una suprema artista. De sus manos brotaban prendas que se ajustaban a los cuerpos de modo mágico y tapices con las más bellas escenas sobre las deidades griegas. Tejió en lana y seda, en finos linos y suaves telas, ropajes hasta para sus pretendientes. Ello desató el odio de Aracne, quien valiéndose de su figura de araña pudo llegar hasta las habitaciones de Penélope y picarla mortalmente en un brazo. Al parecer, todos han olvidado que Atenea, en su justificada ira para castigar a la irreverente muchacha, la convirtió con jugo de acónito en araña y al hacerlo no consideró que también le daba un mortal veneno y dejaba intactos su egoísmo y envidia.
            Ulises lloró la muerte de su esposa, pero de inmediato, para hallar consuelo, hizo traer a Circe, la hechicera que había amado durante su ruta de regreso a casa y cuya belleza aún lo subyugaba. Habrá que añadir que Circe detestaba tejer y bordar. Era sumamente sensual y su especialidad era la cocina.

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