miércoles, 6 de julio de 2016

Errores de la historia: Ovidio no se exilió en el Mar Negro

Un congreso de estudios latinos me lleva a León en los días festivos de san Pedro y san Pablo. La ciudad vespertina es un rebosadero de gentío que colma las terrazas del centro, la calle Ancha y el barrio Húmedo, donde huele a vino rojo y cecina de vaca. La noche, tan tardía en el noroeste peninsular, arrebata bruscamente el calor de la jornada. De 30º a mediodía a 10º a medianoche. Del resoplido reseco al escalofrío seco de las tierras leonesas. Podría dicho congreso haber dejado un vivo y grato recuerdo, de no ser por esta aparición repentina en el itinerario urbano del hotel a la Colegiata de san Isidoro. Los estudiosos de la literatura latina estábamos equivocados: Ovidio no sufrió exilio en el Ponto Euxino, ni desde allí escribió tristes elegías. El pobre Ovidio fue arrebatado una noche romana por los centuriones de la legión VII Gémina, que lo llevaron a tierras de Hispania. No se sabe cuándo fue emparedado en tan sórdido edificio, pero la placa azul delata al culpable, al rey justiciero que no soportó la idea de que un poeta elegíaco y pagano airease su nombradía en la cristianísima ciudad.
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Quienes seas duchos en la lengua latina, podéis leer otra crónica del viaje, con el pobre Ovidio también de fondo, AQUÍ.

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