lunes, 2 de mayo de 2016

Nuevo número de la revista "Caleta", dedicado al Mediterráneo

Acaba de salir el último número de la revista Caleta. Coordinada por su director, el escritor José M. García Gil, y los periodistas Alejandro Luque de Diego e Ilva U. Topper, el número está dedicado a las Letras del Mediterráneo. Se trata de una bella publicación que aúna fotografías (María Alcantarilla) e ilustraciones (Massimo Casagrande, Sattar Kawoosh, Fatima A. Parsi, A. Sadoon  y Antonio Santacroce) con ensayos, relatos y poemas. Contiene, además, una sección dedicada a Sicilia y el "Cuaderno de Túnez" de José Manuel Caballero Bonald. Junto al escritor jerezano colaboran numerosos autores de diversas nacionalidades mediterráneas (Marruecos, Palestina, Córcega, Italia, Grecia, Israel, Italia, Portugal, Argelia, Egipto, Siria, Yemen, Turquía, España...), como Rafael Argullol, Petros Markaris, Paolo Rumiz, Ali Bécheur, Asli Erdogan, Abdul Hasi Sadoun, Miguel Torga, Vincenzo Consolo, Dimitris Angelís, Patrizia Gattaceca, Ben Clark, Abderrahim Al Khassar, Maram Al Mansri, Sandro Penna, Igor Stiks y otros muchos. Tiene este volumen además el atractivo de presentar los poemas en su lengua original acompañada de traducción española por un elenco de traductores, entre los que figuran Fernando Juliá, Abdallah Taouti, Vladislav Punchev, Wafa Khlif, Jose´A. Moreno Jurado, Raquel Vicedo, Álida Ares, Pau Sanchis, y Irfan Güler.
.....Mi aportación ha consistido en un texto entre el ensayo y el relato, del que os dejo el primer párrafo:
...
Por el mar se las llevaron: mujeres de la mitología clásica en ruta por el Mediterráneo

No solo los mortales son hijos del asombro. Si prestamos oído a la fabulación de Apolonio de Rodas, el día en que los cincuenta héroes griegos comandados por Jasón botaron la nave construida por Argos (carpintero de ribera inspirado por Atenea), los dioses asomaron sus rostros entre las nubes para contemplar el prodigio de la primera navegación marítima. Igualmente admiradas debieron de sentirse las Nereidas que Catulo situó en su poema al paso espumeante de la embarcación, pues emergieron de las profundidades para contemplar de cerca el portento. Porque dioses y Nereidas sabían que el mar defiende sus misterios emboscado en formidables asechanzas, de las que ni siquiera estarían a salvo los semidioses de la nave Argo. [...]

No hay comentarios: