lunes, 9 de noviembre de 2015

Jorge de Burgos y Borges: una asociación extraña para Italo Calvino

Treinta y cinco años después de la publicación del El nombre de la rosa de Umberto Eco (Milán, Bompiani, 1980), nadie parece discutir que Jorge de Burgos, el monje ciego asesino, se inspira en Jorge Luis Borges, del mismo modo que Guillermo de Baskerville es trasunto de Sherlock Holmes. Pero tal vez pocos sepan que uno de los primeros que adivinó el juego de Eco fue su amigo Italo Calvino, quien en noviembre de 1980 le escribió una carta donde, al tiempo que elogiaba la novela, expresaba su sorpresa por que un personaje oscuro e inquisidor que había montado su peculiar cruzada contra la risa se pareciese al escritor argentino, al que él admiraba. He aquí el texto:
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Lo que no entiendo es por qué el terrible enemigo de lo cómico se parece a Borges y se llama como él. ¿Qué tiene que ver JLB con ese personaje? Tal vez aquí se roce un punto en el que merecería la pena profundizar: los dos niveles de la risa, el corporal, carnaval-bajtiniano, Coena Cirpiani, y el mental, la risa de Schopenhauer cuando pensaba en no sé qué figura geométrica, la risa de Borges y -creo- la nuestra.
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(Carta a Umberto Eco, nov. 1980. Trad. de C. Gumpert: 
Correspondencia (1940-1985), Siruela, 2010, p. 500)

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