martes, 18 de agosto de 2015

La trastienda de los premios literarios (2): Italo Calvino y Giansiro Ferrata

.....Si en una entrada anterior veíamos a Italo Calvino procurando ayudar a su amigo Alfonso Gatto para que ganase el premio Saint Vicent de Poesía de 1948, un año antes, en la primavera de 1947, ya se había producido otro "acercamiento" de Calvino a un jurado literario, con la diferencia de que esta vez era él la parte interesada. 
.....Pero no prejuzguemos. Son los años de posguerra. En la primavera de 1947 Calvino, que tiene veintitrés años y estudia el último curso de Letras en la Universidad de Turín, se afana por abrirse camino en la literatura italiana. Subsiste con lo que cobra de los cuentos que de vez en cuando publica, el sueldo escaso de publicista en Einaudi de su primer oficio y los giros que con regularidad le envían sus padres. De ahí que todo esfuerzo para ganar unas liras sea poco.
.....En los primeros meses del año está nervioso, pendiente del fallo del premio de novela para autores jóvenes de Mondadori. Entre los numerosos manuscritos está su primera novela, El sendero de los nidos de araña, nacida a finales de 1946 al calor de su experiencia partisana. Pues bien, desde el primer momento, Calvino intenta a través de amigos como Marcelo Venturi y otros averiguar quiénes forman parte del jurado. Incluso hace alguna que otra escapada a Milán para "enterarse de algo". En una de esas logra hablar con Giansiro Ferrata, miembro de la comisión previa al jurado definitivo. He aquí el relato de aquel encuentro que hace para Venturi en una epístola de marzo (traduzco del italiano):
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Mi novela había superado la primera barrera junto con otras treinta, y estaba en manos de Ferrata para su lectura, que apenas la había empezado. Ferrata no ha sabido decirme nada en concreto. Ha estado muy enfermo, una septicemia por la mastoiditis suya del año pasado, y del premio Mondadori quiere ocuparse lo menos posible. Dice que lo que más se cita pertenece a un tal católico Santucci, pero son más divagaciones que novela, y a un tal Lazzaro, memorias del sanatorio. Me dice que no cree que Delbuono tenga muchas posibilidades. No supo precisarme la composición del jurado.
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.....El final de la historia es que Ferrata terminó la lectura de la novela de Calvino y la rechazó por tener poca "invención y demasiada realidad". Meses más tarde saldría publicada en Einaudi por mediación de Cesare Pavese. No es que fuera un best seller, pero las ventas del libro provocaron que Mondadori reprochara a Ferrata haber impedido que ese título saliese en el sello milanés.

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