sábado, 28 de febrero de 2015

¿Amor más allá de la muerte? Marga y Juan Ramón Jiménez

En la cultura cristiana se sacraliza la voluntad prospectiva de los difuntos. Es una forma algo inquietante de herencia, ya que los vivos asumen, casi un como pacto grabado a fuego, el compromiso de llevar a cabo lo que ya nunca podrán ejecutar los ausentes. Es lo que ha hecho con tesón admirable Carmen Hernández-Pinzón, sobrina nieta de Juan Ramón Jiménez y responsable de gestionar el legado del poeta de Moguer, al dar a la imprenta este libro emotivo y singular, que también debemos al ojo siempre atinado de Ignacio F. Garmendia y a la Fundación José Manuel Lara.
.....El prólogo de Hernández-Pinzón se abre con sendas declaraciones de JRJ y Zenobia que justifican su entrega a este proyecto. El poeta declara a su amigo Juan Guerrero después de aquel fatídico 28 de julio de 1932: Quiero que ella quede incorporada a mi obra... Y vivirá lo que esté viva, 25, 50 años... Eternamente. Zenobia, por su parte, escribe: Marga, quiero contar tu historia porque tarde o temprano la contarán quienes no te conocieron o no te entendieron. Vicisitudes que ahora no vienen al caso dejaron inéditos durante décadas los papeles de Marga. La publicación que JRJ y Zenobia quisieron hacer a modo de homenaje ha visto por fin la luz, firmada póstumamente por el propio poeta. 
.....La historia de Marga Gil Roësset se asemeja a un fuego fatuo: brevedad y fulgor. Madrileña, educada en un ambiente familiar artístico, tanto ella como su hermana Consuelo fueron niñas asombrosamente precoces: tocaban el piano, hablaban varios idiomas, viajaban con sus padres por capitales de Europa. Consuelo escribía cuentos a los que Marga, con solo nueva años, añadió dibujos de extraordinaria modernidad (algunos de los cuales se recogen en este libro). Luego, adolescente, pasó a la escultura, duro trabajo para manos tan jóvenes. Con 22 años, Marga expuso su Adán y Eva en la Exposición Nacional de Bellas Artes, con muy buena acogida por parte de la crítica. Hasta aquí unas pinceladas que evidencian que la joven tenía un futuro sobresaliente, si no se hubiese cruzado en su camino un amor tan vivificante como destructor. Bastaron tan solo unos meses de relación amistosa con JRJ y Zenobia (a la que Marga le hizo un busto y tenía proyectado hacer otro para el poeta) para que en el corazón de Marga fraguase la impotencia y, a resultas de ella, la idea del suicidio. La causa: el amor hacia JRJ. En la mañana de su muerte, Marga acudió a la casa de sus amigos y dejó allí su diario.
.....Pero este libro no es solo el diario de Marga: es la unificación de una Marga hasta hace poco discontinua, dispersa en cartas, poemas, apuntes, textos en prosa, fotografías y dibujos. El diario muestra el volcán de sentimientos encontrados que se había despertado en su corazón: el amor inmenso al poeta y la culpabilidad por el respeto y la devoción hacia su amiga Zenobia; el deseo de vivir y el convencimiento de que la única salida era el encuentro buscado con la muerte. Alegría, angustia, ilusión, lamentos, declaraciones efusivas de amor... Y la duda de si todo acabaría en el instante del disparo: ...Tú crees posible que un amor tan inmenso se acabe así... ¡por morirse uno!... Texto en forma dialogada con el ausente e inalcanzable, donde abundan las reiteraciones, las exclamaciones, los puntos suspensivos, los subrayados. 
.....Los textos de Zenobia ("Marga", "La escultura de Marga", "Fragmentos de la historia de Marga") esbozan el retrato de las dos hermanas, por las que llegó a sentir fascinación: Consuelo era el día, Marga la noche. Consuelo era una rosa floreciendo al mediodía, Marga el fragante verano cada primavera. La huella del impacto emocional que debió de sufrir el poeta con la muerte de la joven y la posterior lectura del diario se aprecia en los poemas recogidos bajo el epígrafe "La voluntaria M." ("Siesta", "Espacio", "Lugar", Aurora") y en los versos incluidos en el apartado "Esbozos y notas". A nadie pueden dejar indiferente confesiones del diario como esta: ...tú, como sí puedes vivir sin mí... debes vivir sin mí... Sin embargo, y como no podía ser de otro modo en la poesía de JRJ, la joven, muerta con tan solo 24 años, representaba una forma de alegría y plenitud trascendente, pues devino sustancia no solo de la naturaleza, sino, sobre todo, de la eternidad. Así en el espléndido y conmovedor "Aurora" con el que cierro esta breve reseña: 
...
....Estará auroreando, primero, sobre ti
el campo seco, Guadarrama rosa;
aún soñará tu tierra gris en esa lucha dulce
del sol que viene y la huidera sombra;
el gorrión accidental, la fija esquila
goteará su son, su pío de la hora.
...
....¡Qué plenitud, tú en lo definitivo,
fundida a lo que nunca cambiará ya de historia;
estensión de tu yedra, tu nueva vida solitaria
por lo real profundo sin pasadiza forma;
semilla verdadera de lo fijo, escultura, conciencia
enquistada en la tierra que no se desmorona... 
...
....(Un momento, en su riel, el alto tren del alba
conducirá sus deslumbrados presos de una pena a otra).
...
....¡Tú dentro ya, tú fuera, tú ya libre,
el vivo muere, el muerto es inmortal,
sustancia voluntaria para más alta obra!

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