domingo, 28 de septiembre de 2014

La Ruche de París

La Ruche, passage de Dantzig, París 15º
Llueve calladamente sobre la cancela anegada por el verdor, sobre las hojas mudas de los árboles, sobre las sombras locuaces que dormitan en los muros. Llueve en silencio en las pupilas de las cariátides que custodian el umbral de la Ruche hace años deshabitada. La lluvia nos ha traído hasta la puerta, luego de atravesar varios distritos bajo la grisura creciente. La misma lluvia que vio trabajar a Fernand Léger, Chagall, Soutine, Modigliani… y que ahora extiende su velo con mudez acompasada, con levísimas notas de melancolía. Asomarse a la cancela para ver a los artistas de entonces revoloteando por las celdas de esta colmena que pervive, como testimonio de desvelos comunales, en el sur de París. Y recorrer la ciudad para sentir su aliento, el aliento detenido en la espesura del jardín.

jueves, 25 de septiembre de 2014

"Carpe diem", un poema para tiempos difíciles


CARPE DIEM
...
Esta música, el sol, la poesía,
los amigos sedientos de palabras,
el amor siempre en busca de aposento,
las huellas venideras de algún viaje,
las flores de tu sexo en mis jardines,
esa risa, por Dios, tan de mañana...
...
todo ello justifica la osadía
de vivir en la piel de lo primario,
de encarar el azote de los fríos
sin el abrigo tosco de la vida.
...
(No quieras ver el páramo, Siltolá, Sevilla, 2010, p. 71)

martes, 23 de septiembre de 2014

Nuevo número (20) de "Campo de Agramante"

Mientras suena en mi estudio How am I to know? en la voz undosa de Shirley Horn, leo el poema "Verde en la fotografía", un inédito del poeta zaragozano Rosendo Tello (Me lleva hacia la fuente una música / cantada, no aprendida, por los pájaros). Sigo ambas músicas hasta donde puedo, pues esta tarde azulada mi ventana se ha quedado sin pájaros. Luego me marcho al mar con "No todo es mar", poema también inédito, de Vicente Aleixandre  (Porque la sangre, no, no hace espuma en las venas). Y de ahí paso a los árboles de hojas secas de "Papiro amoroso", otro inédito, de Rafael Adolfo Téllez (No sé desde qué árboles caían / como recios papiros / hasta el suelo / unas cuantas hojas secas, / lentas, tercas). Estos y otros inéditos me han llegado por correo, como parte de la última cosecha de Campo de Agramante, la revista de la Fundación Caballero Bonald que capitanean Jesús Fernández Palacios (dirección) y Josefa Parra Ramos (subdirección). Sale puntual, al filo del otoño, como corresponde al número semestral de primavera-verano. 
.  ..Otros frutos son artículos sobre Gil de Biedma (Styliani Voutsa), Rosendo Tello (Juan Marqués), José M. Castellet (Alex Broch), Julia Uceda (Blás Sánchez Dueñas), Vicente Núñez (Celia Fernández), Blas de Otero  (Juan José Lanz) y la presencia de Nueva York en la poesía española (Fernando Guzmán Simón). Añádanse los relatos "La caracola" de Juana Salabert, e "Historia de Susana", de Pepa Merlo
.  ..Como es habitual, la revista se cierra con el capítulo "Notas de lectura", donde se reseñan los siguientes libros: A. Gamoneda, Canción errónea, Tusquets, Barcelona 2010 (José Ramón Ripoll); Francisco Pleguezuelo, Obra completa, Quorum Editores, Cádiz, 2013 (Antonio Serrano Cueto); Rosendo Rello, Magia en la montaña, Prames, Zaragoza, 2013 (Juan Marqués); José Manuel Caballero Bonald, Regresos a Argónida en 33 entrevistas, Prensa Universitarias de Zaragoza, Zaragoza, 2011 (Juan Carlos Abril); Francisco Brines, Aún no, Bartleby, Madrid, 2012 (Álvaro Salvador); Sergio Arlandis (ed.), Huésped del tiempo esquivo. Francisco Brines y su mundo poético, Renacimiento, Sevilla, 2013 (Juan Carlos Sierra); Antología cercada [1947], Ediciones del Cabildo de Gran Canaria, 2012 (Alejandro Duque Amusco); Antonio Soler, Una historia violenta, Galaxia Gutenberg, Barcelona, 2013 (Rafael Ballesteros); Francisco Núñez Roldán, Jaque al Peón, Algaida, Sevilla, 2013 (Julio Manuel de la Rosa); Fruta extraña. Casi un siglo de poesía española del jazz, ed. J. Ignacio Guijarro, Fundación José Manuel Lara, Sevilla, 2013 (José Manuel Benítez Ariza).
.  ..Shirley Horn canta Summer (Estaté) cuando concluyo esta entrada. La tarde va menguando y siguen ausentes los pájaros, que imagino en la fuente de Tello, en el mar de Aleixandre, en los árboles de hojas caducas de Téllez.

domingo, 21 de septiembre de 2014

Cleptomanía (o un microrrelato sobre esta España nuestra)

Douglas Fairbanks en El ladrón de Bagdad (Raoul Walsh, 1924)
CLEPTOMANÍA
...
Desde que aprendí el significado de la palabra, no lo oculto: mi hijo es cleptómano. Haber reconocido la enfermedad me ha eximido de culpa y ya no me mortifico con su educación, que, pese a todo, ha sido esmerada y eficaz. Que mi hijo robe no me preocupa; lo que me irrita es no poder exhibir yo, cuando la policía me detiene en flagrante oficio, un certificado médico semejante. 

martes, 16 de septiembre de 2014

El olor de la lluvia en septiembre


Un chaparrón inesperado ha roto la mañana de este septiembre caluroso. Huele distinta la lluvia en los meses de tránsito entre estaciones. Esta mañana olía al aire vespertino del Malecón de La Habana, a los juncos que se mecen en las riberas del Danubio, a los pilares tristes de los puentes de París, a grumos de tierra en las salinas murcianas. Y olía a cilantro, albahaca y cúrcuma. En mañanas así no hace falta salir de casa. Bastan las viejas fotografía de aquel viaje a ultramar, la lectura del libro de Claudio Magris, la revisión de algunos dibujos traídos del Sena, el recuerdo cercano de paseos estivales junto al Mar Menor. Todo ello condimentado con salidas a la terraza, al modesto jardín de las especias. 

miércoles, 10 de septiembre de 2014

"Lettere" de Italo Calvino

No sin dificultad, por fin he podido adquirir Calvino. Lettere 1940-1985 (Mondadori, 2001). Se trata del corpus más completo de las epístolas en lengua italiana de Italo Calvino, editadas por Luca Baranelli a partir de abundantes fuentes de archivo y documentales. Son las fuentes del Nilo, ya que de aquí derivan los epistolarios parciales de Antonio Colinas & Carlos Gumpert (Siruela, 2010) y de Michael Wood & Martin McLaughlin (Princeton University Press, 2013). He empezado a leer el volumen (más de 1600 páginas) y desde las primeras cartas ya percibo la riqueza de una vida fecunda en lo político y en lo literario: la trayectoria de un hombre comprometido (y luego desengañado) con el comunismo y la justicia social; la peripecia de un joven nacido para las letras en el seno de una familia de científicos. En próximas entradas de los Silenos iré anotando impresiones y reflexiones de esta lectura de largo aliento.


viernes, 5 de septiembre de 2014

En la muerte de otro amigo

José Guillermo Montes Cala
Nadie nos previno contra tanta muerte. Nadie nos advirtió de que la vida se va erizando, se cubre de aristas, se desdibujan sus perfiles más amables. Nadie nos hizo ver entonces, cuando las horas se ofrecían anchurosas bajo el sol de la infancia, que crecer se tornaría este doloroso pasar, este despedirse a cada paso de quienes nos entregaron un día su afecto. De nuevo suena en mi estudio Violets for your furs, la triste balada de John Coltrane que se ha convertido para mí en un homenaje a los amigos fallecidos. 
Guillermo fue primero mi profesor de griego y más tarde colega en las labores académicas. A la par que encarábamos las luces y las sombras de la vida universitaria, fuimos descubriendo que teníamos en común parecidas inquietudes culturales fuera de las aulas. Si ya había constatado que era un filólogo riguroso, exigente y exquisito, con el tiempo descubrí y admiré al lector culto de libros de poesía, arte, filosofía y estética, así como al hombre que gozaba plenamente con la música clásica, en especial con su querido Beethoven, cuyo Claro de luna ha sonado en su funeral para congoja de familiares y amigos. Si la filología española ha perdido a un excelente helenista, a los amigos se nos ha arrebatado a un hombre discreto, justo, magnífico conversador y dueño de ese humor sutil e irónico que la inteligencia confiere a los tímidos.  
A la muerte de Tibulo, el poeta Ovidio escribió que cuando un hombre bueno se va, cuesta creer que existen los dioses. Dichosos los que creen en una vida al otro lado de las sombras, porque pasarán por esta esperanzados. Infortunados, sin embargo, los que, por más que queramos creer, sólo esperamos un océano infinito de tinieblas. Al menos me queda el consuelo de que, mientras tengamos memoria, Guillermo será mucho más que cenizas. Descansa en paz, querido amigo.