sábado, 20 de diciembre de 2014

Un microrrelato en las antípodas de la Navidad

A propósito de la muerte de seis adultos y tres bebés en las aguas del Estrecho de Gibraltar.
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EL BAÑISTA QUE REMA
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El bañista rema sin descanso de pie sobre la tabla elíptica. Alterna los impulso a babor y a estribor, sin levantar la mirada de las aguas. Suponemos que es fuerte y va sobrado de resistencia física y determinación. Solo así se justifica ese incansable remar desde el orto hasta el ocaso, una veces trazando su estela perpendicular al horizonte y otras, paralela a esa línea que no siempre es diáfana. Y solo así se entiende que resista firmemente el embate de las ondas alzadas por el levante o el lebeche. Cuando la tarde ultima sus brillos sobre la superficie y los demás recogemos los bártulos playeros para regresar a los apartamentos, él sigue remando, remando, remando. Pero el agua es de naturaleza indómita y al punto cierra sus heridas, sin permitirle, en la fracción de segundo que dura la paletada, seguir el rastro del hijo que un día se fue al fondo.

1 comentario:

Dyhego dijo...

¡Ese buscar sin descanso al hijo perdido!
Triste pero bello.