lunes, 8 de diciembre de 2014

Preludio que no cesa

Fachada de Notre Dame de París
En algunas ciudades, justo cuando el sol poniente recibe las primeras salpicaduras del mar, se oyen los aullidos lastimeros de los guardianes de los templos. ¿Por qué solo yo percibo esta queja concorde, vuelta al cielo que ennegrece? Acudid a esa hora vespertina a los alrededores de los edificios sagrados, alzad la mirada y prestad oído atento. Tal vez podamos descifrar el sentido de ese preludio inquietante, lo que sea que anticipa esa conjura de perfiles aulladores.

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