martes, 11 de noviembre de 2014

Microrrelatos y tradición clásica (2): Juan Gracia Armendáriz

En Cuentos del Jíbaro (Demipage, 2008), de Juan Gracia Arméndariz, se incluye el microrrelato "Europa". Supe de él en una lectura pública. Lo leyó Irene Andres-Suárez en VII Simposio Internacional de Minificción, celebrado en Berlín en noviembre de 2012. Más tarde pregunté a Irene dónde aparecía tal relato, ya que me pareció haber detectado una huella sutil del mundo clásico. Y no me refiero a la alusión al río de Heráclito, sentencia de sobras conocida. Lo que yo oí fue la derrota de una ciudad sitiada, el vuelo de los dioses abandonando los templos. Gracia Armendáriz traía a mi memoria el rito de la evocatio ("evocación") de la religión romana. Cuando una ciudad estaba sitiada, antes de ordenar el asalto, el general romano invitaba a los dioses tutelares a que abandonaran los templos de esa ciudad y se trasladaran a Roma, donde recibirían un culto mejor. Como las ratas ante el peligro de naufragio, los dioses también huyen cuando todo está perdido.
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EUROPA
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Descreía de la filosofía, pero de tarde en tarde admitía los juegos de Nietzsche como quien admira desde un balcón la destreza suicida de un tragafuegos. La lectura de la Historia le confirmaba en la idea nada melancólica de que siempre es posible bañarse dos veces en el mismo río de sangre que recorre la distancia que hay entre Numancia y Sarajevo. Puesto que los dioses habían abandonado los templos ─si es que alguna vez moraron en ellos─, se complacía en hacer recuento de bisutería espiritual. Encontraba abrigo en los poetas, desde Atenas a Lisboa, y pensaba: Qué extraño jardín, Europa, bajo tu césped cortado con pulquérrima exactitud de campos de golf conspiran los muertos para combatirte, y qué raro pasear por ciudades enfermas de historia, bellas hasta la asfixia, donde los museos prefiguran un motín, un saqueo, una razia, un progromo. Y a pesar de todo no cambiaría por nada del mundo la frágil arquitectura de ese campo de batalla.

2 comentarios:

ensondeluz.com dijo...

Hola, Antonio,

Aunque no me manifieste mucho, te sigo.

Este microrrelato me ha parecido muy bello y reflejo de lo que los viejos del lugar sentimos, sin que sepamos expresarlo en tan pocas líneas.

Además, diría yo que sin cambiarlo mucho (sólo poniendo España donde dice Europa), su sentido seguiría intacto.

Un fuerte abrazo

Ramón Puig

ANTONIO SERRANO CUETO dijo...

Yo también te leo, Ramón. Celebro que te guste. Un fuerte abrazo.