viernes, 7 de noviembre de 2014

La ausencia (¿y su territorio?)

A mi hermano José Manuel,
en el primer aniversario
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Triste es el territorio de la ausencia.
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...Con este verso comienza una de las elegías que José Agustín Goytisolo dedicó a su madre, Julia Gay. ¿Qué territorio es ese? ¿Cómo puede tener un espacio la ausencia, que es por definición no estar?
...La ausencia es un rastro, una estela evanescente que nos convoca y huye. Al ir a su encuentro, atravesamos un territorio que no es más que la vida lastrada por el dolor. Y ahí, en ese páramo inhóspito nos esforzamos en vano en asir lo inasible ("Me abrazaré a tu sombra", escribe Rafael Guillén en la elegía a su madre). La vida de antes, la casa de antes ("Yo amaba aquella casa / sin vientos ni desgracias", sigue Goytisolo) ya no serán las mismas, pero seguirán siendo. Porque la vida es mudanza, triste mudanza a menudo. Agua que fluye por declives hasta el muro postrero. O jolgorio de pájaros que se quedan cantando en el huerto del poeta de Moguer. Acumulamos ausencias como contamos años. Sombras que van y vienen, nos invitan a seguirlas, se alejan con las brisas primaverales. Pero en la evocación hay olor, hay luz, concluye Goytisolo: 
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...Sea fragancia el tiempo del no ser
...y claridad su reino. 
...
...Y desde ese reino esperamos el prodigio de su voz, como Pablo Baena espera la de su amigo muerto: "El aire está esperando que de nuevo tu voz / vuelva a oírse en el mundo". 
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Sin duda, triste es el territorio de la ausencia, pero grata la región del recuerdo.

1 comentario:

Dolores Serrano Cueto (Lola) dijo...

A veces el grato recuerdo hace que sea más triste la ausencia. Sea como sea, ambos caminan juntos, recuerdo y ausencia.

Un beso. Bonito homenaje.