viernes, 10 de enero de 2014

Música de fondo y tocadiscos nuevo

Hace años era incapaz de escribir con música de fondo. El pensamiento se me escapaba, alado, en pos de las notas musicales. Ahora, sin embargo, enciendo el reproductor antes que el ordenador. Radio Clásica y mis propios CD de clásica o jazz me acompañan en la escritura creativa y en la universitaria. Y si antes la voz era otro escollo, como la engañosa llamada de las sirenas homéricas, ahora la ópera y el jazz vocal (Anita O'Day aguarda su turno) no solo no empecen la tarea, sino que incluso cumplen a menudo la legendaria función de las Musas. 

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Los Reyes Magos me han traído un tocadiscos Lauson y su sola visión en esa mañana mágica me ha emocionado. Los discos de vinilo ya no sufren el ostracismo del altillo-gallinero; ahora comparten plaza en el patio de butaca, junto a los libros de arte. Los voy escuchando cada día, comprobando que aún gira su música, constatando que algunos siguen rayados en el mismo sitio. Como esa juventud que tuvimos y quedó enroscada sobre sí misma.

1 comentario:

Dyhego dijo...

La música de tocadiscos tiene algo especial. Nunca tuve uno.
Salu2.