jueves, 25 de abril de 2013

El sueño mortífero

Hay sueños que matan. Esta mañana un compañero de trabajo me ha contado que hace unos días soñó con mi funeral con todo lujo de detalles, desde la noticia inicial, que provocó alguna que otra lágrima incluso en la nebulosa del sueño, pasando por la parafernalia del adiós postrero, hasta mi repentina resurrección... Porque, estando de cuerpo presente en el ataúd, llegó otro compañero, comenzó a hablarme no se sabe de qué asunto (aunque ambos sospechamos a posteriori que debió de ser de política) y el difunto que yo era se sintió aguijoneado y, cual Lázaro respondón, irguió la espalda y puso fin a las exequias. He de confesar que hubiera preferido que me soñara en otras circunstancias (los trances eróticos suelen dejar regusto) y que me ha contrariado mucho saber que resucito por tan poca cosa. Si al menos hubiese sido por unos macarrones napolitanos, como le sucede al bueno de Antonio (Marcello Mastroianni) en Maccheroni, la bella película de Ettore Scola... 

miércoles, 24 de abril de 2013

martes, 23 de abril de 2013

Un poema, una flor y Caballero Bonald

Para celebrar el Día del Libro, en el que se concederá el Premio Cervantes a mi paisano José Manuel Caballero Bonald, os dejo un poema y una flor. El poema pertenece a mi libro Son caminos; la flor, a una tierra que ya no recuerdo.


LOGOS
 
Si nos fuera posible separar
del cuerpo decadente el pensamiento,
cogerlo entre las manos,
limpiar sus adherencias,
dejarlo en desnudez y reducido
al núcleo primigenio,
como almendra naciente y vulnerable,
como palabra flor en eclosión,
como gota de agua inaugural
en estreno del mundo…
podríamos viajar lejos del llanto,
alzados por encima de las sombras,
testigos intocados por el tiempo.

martes, 16 de abril de 2013

De rutas literarias mediterráneas

Un año más, un centenar largo de lectores, familiares y amigos de Fernando Quiñones hemos recorrido las calles de Cádiz para homenajear al escritor, tan olvidado por las autoridades y por el gran contubernio literario español. Iniciativa popular, encabezada por Blanca Flores y Juan José Téllez, que no hace más que crecer. Si la cosa sigue así, habrá que ir pensando en una Ruta Chiquita, a la manera del Carnaval Chiquito, que no es otra cosa (aclaro a quienes me leen desde otros rincones) que una prolongación a la semana siguiente del Carnaval oficial, para hartura (¿hay hartazgo?) de los más irreductibles. Por cierto, el último fin de semana de este mes hay otra cita, en Ronda (Málaga), con la Ruta Rilke. Habrá que ir, por festejar la primavera y las bondades gastronómicas serranas.





La III Ruta Quiñones se celebró, con el beneplácito de un sol majestuoso, 
el pasado sábado, 13 de abril)

sábado, 13 de abril de 2013

Desde ayer, más tiempo para este blog, más tiempo para la literatura. Los curiosos pueden saber por qué en este ENLACE.





(Imagen del interior de Second Wind, del artista James Turrell, en la Fundación NMAC, Cádiz).

viernes, 12 de abril de 2013

III Ruta Quiñones

Por tercer año consecutivo, lectores y amigos de Fernando Quiñones nos reuniremos para recorrer el casco histórico de la ciudad de Cádiz. Homenaje que se mantiene alejado de las instituciones, que es iniciativa popular, como a él le hubiese gustado. Fiesta de la literatura, la música y el teatro, abierta a todo el que quiera sumarse. Será mañana, 13 de abril, día, según pronóstico, de sol esplendoroso y aromas primaverales. Podéis consultar el programa de actividades AQUÍ:
 
 Cartel de Amalia Quirós

domingo, 7 de abril de 2013

Hoy en La nave de los locos

Hoy, domingo de sol espléndido después del diluvio, y una vez comprobado que las aguas han descendido a un nivel amable, subo a la Nave de los locos por cortesía de su capitán, Fernando Valls, con dos microrrelatos del que será mi próximo libro. Podéis embarcar AQUÍ.

miércoles, 3 de abril de 2013

Internacional Microcuentista acaba de publicar en la red una nueva antología de microrrelatos, Destellos en el cristal. Antología de microrrelatos de espejos. Un total de 77 autores (un siete que se mira al espejo), entre los que se cuentan nombres indispensables, como Ana Mª. Shua o Ángel Olgoso, así como un buen número de escritores curtidos (o en trance de) en la escritura de textos hiperbreves. Hay muchos amigos en estas páginas. Mi relato, "Vecindad", pertenece a Zona de incertidumbre y constituye mi modesta aportación a la tradición literaria de ese invento, más funesto que amable, que es el espejo. Podéis leer el libro completo aquí. Os dejo mi relato:

VECINDAD

.....Seamos sinceros. A pesar de que siempre coincidimos en el ascensor, entre usted y yo no ha fraguado una verdadera relación de vecindad. No digo que no hayamos cruzado algunas palabras, pero, si usted analiza bien esos encuentros ascendentes y descendentes, nos hemos limitado a convenir sobre el estado del tiempo y a veces, como signo de variación, a cotejar el pulso horario. Todo ello impuesto por ese incómodo silencio que se apodera de los espacios demasiado estrechos, donde las respiraciones se tocan sin pretenderlo y las miradas se evitan sin lograrlo. 
.....No, ese no es nuestro caso. Nosotros jamás bajamos la mirada. Yo lo miro a los ojos y usted me corresponde, siempre me corresponde. Sin embargo, algo molesto, como una lámina de azogue, se ha interpuesto siempre entre nosotros. Y le confieso que en todo estos años, y muy especialmente cuando me correspondió por turno rotatorio ejercer de administrador de la finca, me hubiera gustado verle alguna vez en las reuniones de la junta de propietarios. Créame, son un buen termómetro de la temperatura del estado vecinal y un estupendo campo de cultivo de alianzas ―y también de enemistades y sinsabores, por qué no decirlo― que surgen en la defensa o el rechazo públicos de una propuesta. Connivencias sobrevenidas en algún punto del orden del día con el oficinista del primero izquierda y la universitaria del cuarto derecha nos han allanado el camino para compartir más tarde otras actividades de la común convivencia, como las compras en el supermercado y el disfrute de alguna que otra velada festiva en las noches estivales del barrio. 
.....Le digo todo esto y pienso que quizás usted sea de esas personas que desdeñan las juntas por considerarlas inservibles pero, no obstante, no renuncian a su derecho de exigir que el edificio funcione perfectamente. 
.....Lo admirable, lo que no deja de sorprenderme, es que sea usted tan semejante a mí en los perfiles humanos, y me cuesta creer que no podamos llegar a ser incluso mucho más que vecinos. Es posible que la solución sea romper la barrera que se empeña en separarnos, este maldito espejo que tantas veces nos acerca y otras tantas nos distancia en el ascensor.