lunes, 4 de noviembre de 2013

Un microrrelato para este lunes gris




 Miradas insólitas
--
.....El juguetero triste llega al mercadillo con una mesa plegable y una pequeña maleta que contiene, además del género, una licencia municipal en la que el funcionario del Negociado de Ventas Ambulantes ha rotulado con tinta roja el nº 58. Una vez localizada su parcela, da los buenos días a los vendedores de los puestos nº 57 y nº 59 y planta la mesa en el suelo, abre la maleta y se dispone a organizar la exposición de sus productos.
.....Acostumbrados a ver al difunto Julián empujando su carro atestado de cajas, los otros vendedores se sorprenden de que su sustituto ocupe una plaza de casi cuatro metros cuadrados con tan pocos enseres. De hecho, ya instalado, constatan que le sobra más de la mitad del área delimitada en el suelo. El reproche por tamaño desperdicio salta silencioso de mirada en mirada y va encendiendo el recelo en aquel tramo central del mercadillo. ¿Quién es ese tipo que se permite pagar al ayuntamiento metros que no utiliza, mientras que a ellos les falta espacio para moverse con desahogo?
.....En contra del hábito generalizado del negocio de venta de cachivaches, la mercancía del nº 58 no es de naturaleza miscelánea, sino regular y única, y tan diminuta, que no cubre la superficie de la mesa. De lejos parecen canicas de cristal, con minúsculas incrustaciones de colores en el núcleo. Se mantienen muy lustrosas porque el juguetero les aplica un pulverizador y las humedece constantemente.
.....Este nuevo dato acrecienta y propaga la suspicacia entre los vendedores. Una exposición de tan poco calibre proporciona escasa ganancia, lo que sin duda alimentará el argumento de los vecinos que desde hace meses se están movilizando para que el ayuntamiento clausure el mercadillo. Según ellos, los vendedores no son trabajadores en busca de sustento, sino un puñado de ociosos y aparejadores de cacharros inservibles, gente cuya inutilidad para otros menesteres ha encontrado acomodo en esta actividad más festiva que empresarial. Luego, para colmo, no bien concluya la jornada, lo dejan todo regado de residuos cortantes, líquidos malolientes y deshechos de trapería.
.....Así las cosas, a media mañana decenas de ojos ya están clavados en la estampa de ese hombre de estatura menuda que afronta con aflicción el desguace de la juguetería familiar. Pero el juguetero no está solo en su nueva aventura mercantil. Desde la mesa una cuarentena de pupilas de muñecas, húmedas y relumbrantes al sol de mediodía, devuelven en todas direcciones miradas vidriosas de inquebrantable lealtad.


Del libro Zona de incertidumbre (Sevilla: Paréntesis), 2011, pp. 197-198.

Imagen tomada de http://objetosconvidrio.blogspot.com.es/2011/02/jost-haas.html

1 comentario:

Rosana dijo...

Me ha gustado mucho este microrrelato. Me parece perfecto, completo. Los textos con muñecas son mi debilidad.

Un saludo Antonio