domingo, 27 de octubre de 2013

Bestia flamígera, nuevo libro y Emma Bovary

No sé en otros lugares, pero aquí, en el sur, a tiro de piedra de África, octubre se nos ha vuelto una bestia flamígera. No logro acostumbrarme a tan extrañas mudanzas del clima. Para colmo, hoy la noche ha tempraneado, ha llamado a las puertas cuando aún no la esperábamos y se ha enseñoreado de la luz agostada de la tarde. Como quien da un paso al frente y se adueña el primero de un fruto apetecible. Día raro este de un octubre ya muriente: sol y luz de agosto en la mañana, negrura otoñal cuando escribo estas líneas.

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Ya están mis Papeles secundarios próximos a la imprenta. Saldrán en La isla de Siltolá (Sevilla) acaso antes de que cumpla el año. Me gusta el conjunto. Es lo mejor de estos Silenos.

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Pienso en Emma Bovary, corriendo al encuentro de Léon, suspirando en la ventana por una vida diferente. Querida Emma, la vida nunca satisface, nunca se entrega por completo. Hoy brota la dicha en el jardín y mañana languidece y se marchita. Tú deberías saberlo, Emma.

1 comentario:

Dyhego dijo...

En estos pagos, el verano nunca termina de irse y el invierno nunca acaba de llegar.
Emma Bovary vivía en sueños y, claro, la realidad le daba bofetadas a diestro y siniestro.