lunes, 30 de septiembre de 2013

En la muerte de mi amigo

Mientras suena en mi estudio Violets in your furs, pienso en ti, amigo, y parece que John Coltrane grabara esta preciosa balada en 1957 para acompañar mi tristeza de hoy. El cielo, de gris tímido (como tú eras, detrás de esa risa tonante), también recuerda al amigo que se ha ido dejándonos en la intemperie, bajo una lluvia y un frío que ya no complacen. La vida es una batalla perdida de antemano, bien lo sabías. Recuerdo ahora aquellos años en que compartimos desvelos: un vaso de vino, una cara bonita y versos, muchos versos. ¿Te acuerdas de aquel viaje a Toledo, siguiendo las huellas del que hicieron Azorín y Baroja en 1900? Éramos tan jóvenes, tan entusiastas, tan ajenos al páramo que se expande a costa de los años. Entonces nos reíamos, poetas de taberna y plaza anochecida. ¿Cómo olvidar tu imagen de Gengis Kan subido a un banco junto a la catedral, la melena enturbiada por el olor a incienso de la ciudad beata, recitando poemas propios y ajenos? Respetuoso e irreverente, pasivo y rebelde, callado y respondón cuando se terciaba, siempre te tuve por un "cráneo privilegiado" (de verdad, sin el sarcasmo de ese Latino de Híspalis briago que tanto te gustaba), y precisamente por ahí te nos has muerto. Querido amigo, cuánto nos duele ya tu ausencia. Hoy sólo puedo escuchar una y otra vez la balada de Coltrane y seguir viéndote detrás del humo del cigarrillo, con ese gesto socarrón que adoraban tus amigas. Hasta siempre, amigo Hipólito. 

5 comentarios:

Eloísa Marín dijo...

Hasta siempre si y, sin embargo, sin saberlo, creo que sin conocerlo, lo siento y escucho (no sin ti) y esa música...huelo el humo de su cigarro...y esta lluvia que me trae el olor a la tierra húmeda es gracia que moja su morada que es la nuestra y no es sino la misma que compartimos: vida y amor constante más allá de la muerte. Eloísa Marín

Araceli Esteves dijo...

La muerte de alguien querido nos deja en un páramo por el que resulta difícil caminar. ¿Por qué él y no yo? nos preguntamos a veces...
Qué hermoso homenaje, Antonio.
Te acompaño en la emoción.

Dyhego dijo...

Mis condolencias.

Alicia sánchez dijo...

Cuando alguien se va, te quedas en una especie de desierto, con un vacío interior imposible de rellenar..
Precioso homenaje

Mar Horno dijo...

Ha sido una sorpresa encontrar tan querido homenaje y recuerdo de Hipólito aquí. Hipólito, (Poli como todos le llamábamos) y yo fuimos compañeros de trabajo unos años, nada menos que siete, en Sevilla. Y aunque no fuimos amigos íntimos, siempre admiré su inteligencia, su integridad y su seguridad en sí mismo y en lo que creía. El mundo es un pañuelo, pero en muchas ocasiones, manchado de un alquitrán bien negro. Un abrazo.