viernes, 9 de agosto de 2013

Más desde Cabo de Palos

Escribí este poema hace cuatro años, y fue incluido en el libro No quieras ver el páramo (Sevilla, Isla de Siltolá, 2010). Lo dejo aquí como continuación de la entrada anterior. El Mediterráneo, amigo lector, es el mar de la memoria:


SOL PONIENTE EN CABO DE PALOS

..........................................A María y Fernando
Un prodigio de luz y oculta sombra
era el mar retenido en la ventana.
Trazaba el discurrir de los veleros
albeantes veredas
al sur del horizonte.
..................................Mansedumbre
en el aire dulcísono mecido
por paños verticales, tremolar
de lejanos relumbres en los mástiles
cimbreantes.
.....................Evoco
ahora en la distancia el centelleo
de millones de peces, rumoroso
tul henchido, almadraba feliz donde
las voces infantiles se enredaban.
Jugaba el sol cambiando de lugar
las sombras que dejaban olvidadas
los niños al moverse por la arena,
o al zambullirse alados
desde el riscal verdoso de las rocas.
. 
Es el mar apresado en la ventana
un verdegal de plata en mi memoria.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Poema suave y ondulante, como la foto mediterránea que muestras.
Sereno y nostálgico.