jueves, 18 de julio de 2013

Nueva percepción de las cosas

He cambiado la percepción de muchas cosas. Ya no pido cuentas a la vida; me limito a verla venir como se ve venir la ola en el mar, o la onda de viento que encrespa los trigales. Tal vez esa sea la mejor opción: esperar (como quien aguarda, no como quien tiene esperanza) ese flujo repetido y gozar de él sin pretensiones. Los ojos siempre han sido grandes embusteros, pero yo no lo sabía (o no quería saber que lo sabía). Me lo advirtieron los ancianos, los mismos que ahora se ríen de mi ingenuidad. Mediado ya julio, hago planes para la próxima hora, acaso para el próximo día, pero nada más. Al otro lado sólo hay incertidumbre. Bien que me lo advirtieron.

1 comentario:

Araceli Esteves dijo...

Te veo/leo muy bien, Antonio.
"Esperar ese flujo repetido y gozar de él sin pretensiones" no parece un mal plan. Comparto la actitud.
Un abrazo