lunes, 6 de mayo de 2013

La muerte de Alpha Pam y el año de Hollande

Alpha Pam
La muerte en Mallorca el 21 de abril del joven senegalés Alpha Pam ilustra bien el desprecio de la derecha española hacia los inmigrantes. Las reformas de la ministra Ana Mato (no podía apellidarse de otro modo) han cerrado la puerta a la asistencia médica de muchos sin papeles. Alpha era uno de ellos, y murió de tuberculosis. Una muerte del siglo XIX para la España del siglo XXI. 
La vergüenza y repugnancia que me provoca esta muerte me llevan a París, hace un año. Un día como hoy François Hollande fue elegido presidente de la República Francesa. Entonces yo vivía en el nº 6 del boulevard de Strasbourg, junto al Théâtre Comédia. Recuerdo los días previos, el trecho final de la campaña en aquel barrio, donde hay una grande y visible comunidad de inmigrantes. Frente a la derecha de Zarkozy, que clamaba por el cierre de fronteras, la izquierda de Hollande representaba la esperanza para muchos con y sin papeles. Quien haya vivido una temporada en París sabe que esa bella ciudad no se concibe sin el maridaje de las razas. Aquella tarde del domingo 6 de mayo fui invitado por mi casera y su marido a compartir los tensos momentos en escrutinio en casa de unos amigos, todos partidarios del cambio. Éramos una docena, en torno a una gran mesa con comida casera, cerveza y vino. Todos daban por hecho que ganaría Hollande. En España ya teníamos a Rajoy en la Moncloa, por lo que yo también deseaba su victoria. Hoy los periódicos franceses y de medio mundo traen la noticia de su caída en picado en las encuestas, del deterioro de su imagen y el olvido de muchas de sus promesas. Me gustaría saber qué piensan aquellos parisinos, qué los inmigrantes que apostaron por el cambio. Me gustaría saber en qué medida se respira le retour de Zarkozy. Berlusconi ya apareja su vuelta en Italia y, quién sabe, tal vez Aznar lo haga en España. El sentimiento de salvapatrias es consustancial a la derecha. Y esos mismos salvapatrias son los que tratan a los inmigrantes como escoria. Alpha Pam es la prueba.

4 comentarios:

Araceli Esteves dijo...

Es brutal, Antonio. Yo es que cada vez entiendo menos cosas del panorama político. Y lo de este pobre chico
espeluzna.

AMPARO VALDES dijo...

Mira, Antonio, yo no pretendo defender a nadie, pero, por poner un ejemplo, en Marruecos su monarca es riquísimo y su pueblo es muy pobre ¿Por qué los políticos de los países desarrollados han de "querer" más a esas personas que sus propios gobernantes que comparten con ellos raza y nacionalidad y los obligan a abandonar su país porque no crean recursos para ellos? El problema es mucho más grave y más complejo que eso y no se soluciona con la inmigración. Se ha de ir a los países y hacer que sus gobiernos funcionen y no sean nidos de ratas ¿Tú crees que una hambruna como la de Somalia donde han muerto miles y miles de personas no se podría haber evitado?

ANTONIO SERRANO CUETO dijo...

Querida Amparo, no creo que nuestras opiniones sean opuestas. La inmigración, siempre que esté sujeta a unas garantías legales, no solo no es una pobreza, sino que es un enriquecimiento para los pueblos. Y yo no distingo entre inmigrantes de países ricos y pobres. Porque esa es la hipocresía de España: no se considera lo mismo un inmigrante subsahariano que un inmigrante alemán. Pero también te digo que hay un margen para la ayuda humanitaria que debe preservarse. Si un sin papeles muere porque no se le atiende en un hospital, cuando a un futbolista extranjero se le hace un pasillo alfombrado para que vaya al mejor (el dinero, claro), este país va directo al despeñadero. Un abrazo.

willy dijo...

Hollande al final no mostró ser lo que parecía ser... Sarkozy hubiera hecho lo mismo a mi parecer que lo que hizo Hollande hasta el momento, pero al menos manteniendose honesto a su origen, que es ser de derecha. Esto solo nos muestra que hablar puede cualquiera, y que querer matar a un cancer con un sida no es una idea muy buena.