domingo, 10 de febrero de 2013

La necesidad, madre del ingenio

Qué duda cabe: la necesidad aviva el ingenio. Hasta hace poco en España recurríamos al ejemplo de los cubanos, capaces de hacer rodar como vehículo un cacharro desvencijado o de vender al turista jabones fabricados con la sustancia más insólita. Hoy los ejemplos están aquí, en España. Los gobernantes lo llaman, con su lenguaje altisonante y las más de las veces huero, "perfil emprendedor", y en los documentos universitarios empieza a florecer, como un hongo invasivo, el palabro "emprendeduría". Mas no quiero hoy llevar el asunto in malam partem. Todo lo contrario. Ayer, en mitad del bullicio carnavalesco, me informaban de algunas iniciativas que son dignas de encomio. Una amiga organiza una tertulia en inglés en su casa, con precio módico de entrada que incluye refrigerio. Otra amiga, escritora, y un conocido pintor montan una pequeña editorial, de tirada selecta. Otro amigo escritor tiene en mente hacer lo propio con libros artesanales. Todo ello mientras muchas editoriales esperan cabizbajas una ayuda estatal. Ah, que no se me olvide: un colectivo de periodistas se reúne y se organiza para, en breve, dar un fruto sorpresa, independiente. Mis aplausos. Y mi colaboración, en lo posible, para que tales proyectos germinen en el páramo hispano.

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