jueves, 24 de enero de 2013

La farmacéutica inhóspita

Minutos antes del Apocalipsis
Salgo de la farmacia y en la puerta oigo a la farmacéutica decir a un cliente: "Hoy hace menos frío; el día de ayer fue inhóspito". Espetado en un lugar tan serio, por una señora respetable de bata blanca y carrera universitaria, lo cierto es que ese adjetivo confiere a la frase cierto pedigrí. A medida que me alejo, me doy cuenta de que el filólogo que soy no descansa (lo cual es poco aconsejable). El DRAE recoge para el adjetivo susodicho dos acepciones: inhospitalario y poco grato, incómodo (siempre dicho de un lugar). Intento dejar a un lado la metáfora, señora de todo lo inclasificable, y paso a ver si el día de ayer tiene acomodo en alguna de ellas.  Si lo inhóspito sólo es posible en un espacio, pues hace referencia al lugar, al "envoltorio", por más que imagino la cobertura de la víspera, con sus horas de viento y lluvia, no hallo ajuste. Mucho menos cuando el tiempo al que se refiere la docta farmacéutica, si se releen sus palabras, es el estado atmosférico. Es hábito cada vez más extendido utilizar a diestro y siniestro los adjetivos con prefijo negativo -in. Así el plato de la sopa resulta ser inédito y el amigo pelmazo es un insólito. Cuesta aprender en medio de la confusión.

2 comentarios:

Araceli Esteves dijo...

Una entrada inalienable.No sé si quedarme con el día inhóspito de la farmacéutica, la sopa inédita o el amigo insólito. Creo que me quedo con los tres. Inenarrable.

Susana Camps dijo...

Me ha gustado mucho. En Venezuela (no tengo noticias de otros países, me falta contrastar) cuando no está la persona por quien uno pregunta, responden: "no se encuentra". Siempre me pareció metafísico, como el inhóspito día de tu farmacéutica.
Gracias por la sonrisa.