Aunque tengo mis reservas sobre la ideología del alcalde de Marinaleda, al que no considero ningún héroe de la clase trabajadora, sin embargo el asalto de los suyos al supermercado de Écija ha servido de necesario revulsivo para que sigan cuestionándose las medidas salvajes del Gobierno contra una crisis que ha sido cuidadosamente aderezada durante meses para que sirva de coartada para todo, es decir: el fin de acabar con la crisis justifica los medios utilizados por ZP y ahora por el PP. Mientras que muchos esgrimen la consabida sentencia para criticar la actuación de Sánchez Gordillo, otros, como el teólogo José Ignacio González Baus, escriben al ministro apelando al supuesto humanismo cristiano del que hace tanta gala el PP.
CARTA AL MINISTRO SOBRE LOS SUCESOS DE ÉCIJA
Mi querido señor ministro: Acabo de oír por radio sus
declaraciones a propósito de los sucesos en el supermercado de Écija. Reconoce
Ud. que hay mucha gente que lo está pasando mal, pero arguye con el clásico
axioma moral: el fin no justifica los medios.
Como el ideario de su partido apela a “los principios del
humanismo cristiano”,
me permito recordarle que según esos principios no hubo en aquella acción
ningún uso de medios moralmente ilegítimos (en su legalidad no entro
ahora). Los principios del humanismo cristiano proclaman que “en casos de
extrema necesidad todas las cosas son comunes” (in extrema necessitate
omnia sunt communia). Porque “la distribución y apropiación de las cosas
que procede del derecho humano no puede impedir que estas cosas remedien las
necesidades de los hombres. Por eso todo lo que uno tiene de más lo debe a los
pobres para su sustento. Y si la necesidad de alguien es tan grave y tan
urgente que hay que remediarla con lo primero que se tenga a mano…, entonces
cualquiera puede remediar su necesidad con los bienes de los demás, tanto si
los quita de modo público como secreto; y esta acción no reviste carácter de
robo ni de hurto”.
Estas palabras no son del alcalde de Marinaleda ni del
innombrable Carlos Marx. Son de Santo Tomás de Aquino, uno de los
pilares de ese humanismo cristiano al que Uds. dicen seguir. Y puede verlas en
la Summa Theologica (2ª 2ªe, cuestión 76).
A ellas añadirá el cardenal Cayetano, gran
comentador de Tomás, que un juez puede distribuir entre los necesitados el
dinero sobrante de los ricos. Me pregunto, pues, si no están Uds. en el
atolladero de aplicar la ley contra unos principios que dicen regular el
ideario de su partido, quedando como embusteros ante la ciudadanía.
Entiendo además que si Ud. esgrime ese principio de que el
fin no justifica los medios, se volverá inmediatamente contra toda la política
de este gobierno: para un fin de suyo legítimo y necesario como es rebajar
nuestra deuda, ha recurrido el gobierno a medios inmorales (temo que quizás
también anticonstitucionales) como son privar a mucha gente de derechos
constitucionales, de los ingresos mínimos indispensables, abocarlos al hambre,
a la desesperación, a la falta de asistencia médica indispensable, a tener que
recurrir a unas Caritas ya desbordadas y a quedarse sin vivienda después de un
enorme esfuerzo y encima con una deuda impagable para la que ni siquiera vale
el principio lógico de la dación por pago.
La mayoría de los medios que han aplicado Uds. para saldar
la deuda española son inmorales y no se justifican por ese fin tan legítimo.
Hace poco habló el presidente del
Gobierno de posibles nuevos recortes en esa misma dirección, para reunir 65.000
millones de euros imprescindibles. Su gobierno debe saber que, en España,
hay 16 personas que poseen ellas solitas unas fortunas cercanas a los 60.000
millones. Sólo 16 personas entre más de cuarenta millones de españoles. No
creo pues que, a la luz del humanismo cristiano, pueda caber duda de cuáles
hubieran sido los medios legítimos.
Porque, por otro lado, se repite ahora que todo el dinero
que nos va a prestar draconianamente la UE es “para tapar los agujeros de los
Bancos”. Ya habíamos oído mil veces que el problema de nuestra deuda era sobre
todo de carácter privado y no público; y ahora lo vemos confirmado al saber
dónde van a ir esos primeros 30.000 millones que esperamos recibir el mes que
viene. Los Bancos y sus agujeros han sido efectivamente los primeros
causantes de nuestro desastre actual (sin negar ahora otros factores
exteriores a España).
Y lo fueron porque, para un fin de legitimidad muy
discutible (como era el enriquecerse más y más) pusieron en juego medios
absolutamente ilegítimos, otorgando préstamos que sabían que no podían ser
devueltos pero de los que esperaban resarcirse con expropiaciones forzosas
mucho más pingües de lo que se expropió en el supermercado de Écija.
¿Sabe Ud. cuántas viviendas inútiles son hoy propiedad de
los Bancos? Un ministro del interior debe conocer ese detalle. Como sabrá
también que a bastantes gentes ancianas y no muy letradas que tenían en Bankia
unos ahorros de seis mil o diez mil euros que constituían toda su fortuna,
se las engañó haciéndoles firmar un papel que “iba a ser su solución”, y se les
convirtieron los depósitos en acciones, robusteciendo al Banco y debilitándolas
a ellas al impedirles disponer de su dinero ahora que lo necesitan. Si Ud. está
decidido a no permitir que para fines en sí legítimos se usen medios
ilegítimos, no dudo de que, antes que al alcalde de Marinaleda y su grupo,
llevará Ud. a los tribunales a una serie de banqueros de cuyo nombre
prefiero no acordarme para esperar a que los investigue la justicia.
O mejor: déjeme decirle que dudo mucho de que Ud. se
atreva a hacer eso que sería tan justo: porque son esos Bancos quienes
financian buena parte de sus campañas electorales que, tal como están, son otro
medio ilegítimo que no queda justificado por el fin de ganar unas elecciones.
Y, por supuesto, esto último no vale sólo para su partido sino también para
otros del Estado.
Puedo equivocarme como todo ser humano. Pero siempre he
tenido la impresión de que, en su partido, suelen argumentar apelando a grandes
principios universales indiscutibles, pero que no se aplican al caso concreto
que se discute. Y que además suelen exigir a los demás lo que no se exigen a
Uds. mismos. Debo confesar que las declaraciones suyas que acabo de oír por
radio, me confirman una vez más en esa impresión. Gracias por haberme leído.
Quedo de Ud. Atentísimo.
José Ignacio
González Faus
(Fotografía de EFE en Peridosta Digital: http://www.periodistadigital.com/andalucia/sevilla/2012/08/08/el-alcalde-gordillo-avisa-seguiran-robando-y-ocuparan-tierras-y-bancos-.shtml)