jueves, 27 de diciembre de 2012

Un microrrelato jazzístico


Se acerca el final de 2012, annus horribilis como pocos. Mientras avanzo en varios proyectos literarios, escucho jazz en una emisora on-line. No se me ocurre otra forma mejor de alejar los malos espíritus, que ya acechan al otro lado del calendario. Pienso en los dioses Saturno y Jano, a los que he dedicado sendos escritos en estas fechas de años pasados. Pienso en un 2012 sombrío, aunque con islas de luz. Y como estoy convencido de que la música (como la poesía) es un salvaconducto para la Gloria (o para el Infierno, según se mire), os dejo un microrrelato que publiqué en Fuera pijamas:



EL MÚSICO TRACIO

.....Atardece en la Calle Principal y el músico triste sigue tocando el saxo. Hace días que toca y toca sin descanso desde el alba. Su soplo melan­cólico insufla una extraña mansedumbre en el corazón ajetreado de la ciudad. Los coches ralentizan su paso, las sirenas no rasgan el aire, los gritos enmudecen bajo amables susurros, los operarios golpean a la sordina en las obras... Y el pasado desconocido del misterioso músico va estimulando la imaginación de la gente:
.....―Dicen que viene desde Oriente y que ha tocado su música lastimera en las principales ciudades del mundo. Con lo joven que es.
.....―¿De qué hablará esa música sombría que culebrea en el aire sin pájaros?
.....Anochece y el músico, que no parece cansado, sigue soplando. Cuando las calles se vacían en la madrugada, se sienta afligido en el suelo y despliega sobre sus rodillas el oscuro mapa del Infierno. 
  
De Fuera pijamas, Ayto. Montcada i Reixac-DeBarris, p. 41.

(Imagen del disco tomada de http:/www.jazz.com)

1 comentario:

Teresa J. dijo...

Que bello ese micro relato;creo que la buena musica y la buena poesia son una panacea para nuestros momentos triste en epoca de crisis.Optimo post.Teresa J.