martes, 18 de diciembre de 2012

El lenguaje de las ciudades

Las ciudades tienen su lenguaje. Hay que andar muy atento para percibir las señales. De cintura para arriba, se expresan a través de balconadas, ventanales, azoteas y tejados, y de no pocas lápidas con historias memorables... De cintura para abajo, su voz juega en la sombra de los zaguanes, se enreda en las arcadas de los soportales, salta saltarina con el agua de las fuentes, se mece delicada en las flores de los jardines... Cuando cree que nada tiene que decir en los aires de arriba, la ciudad habla para sus adentros. Entonces su voz desciende a las tinieblas a veces triunfadora, a veces lastimera. Por ahí, por el subsuelo, las ciudades se comunican entre sí. Por las oquedades de la tierra sortean ríos y mares, volcanes y montañas. No necesitan  artilugios electrónicos. Nadie puede saber qué se cuentan las ciudades, y es bien seguro que se informan de nuestros movimientos, que antes de que lleguemos a una de ellas, la anterior que visitamos ya le haya advertido de nuestros pasos. Lisboa, París y Berlín me recibieron la última vez como si me esperaran, y como si estuvieran prevenidas de que no supongo una amenaza. Mientras los humanos hablamos de nuestra vida insignificante, por canales bien profundos, inalcanzables para nosotros, las ciudades chismorrean, comparten noticias, maquinan quién sabe con qué intenciones.

(Fuente en Benaocaz, Cádiz. Imagen: Silenos) 

1 comentario:

Prestiti Inpdap dijo...

Tienes mucha razòn,hay que estar muy atentos a lo que nos quieren decir las ciudades,hay que agudizar solo el sentido del oido.Optimo post.