miércoles, 14 de noviembre de 2012

Un microrrelato amable para tiempos inciertos



LA GLORIETA DEL SUEÑO

Cada noche de plenilunio, a una hora incierta, ella recorre descalza el pasillo del piso superior, baja las escaleras, abre la puerta y cruza la calle despreocupada. Cuando llega a la glorieta, él, que ya recorrió descalzo otro pasillo, bajó otras escaleras, abrió otra puerta y cruzó despreocupadamente la misma calle, hace mucho que la espera junto a la fronda dormida del viejo olivo. Sentados en el banco, entrelazan sus manos y anudan sus silencios. No es posible medir las horas en la glorieta del sueño. Luego ella vuelve sobre sus pasos sin mirar atrás, el camisón henchido por la noche lunar, y regresa a la cama. A la mañana siguiente suelen cruzarse camino del instituto, pero Selene y Endimión ignoran que en la oscuridad se aman.

(Del libro Fuera pijamas, Ayto. de Montcada - DeBarris, 2010.
Imagen: M. Enkell, Diana y Endimión, 1921 )

No hay comentarios: