domingo, 21 de octubre de 2012

La escritura y los besos

Hace semanas que no escribo. O que no escribo lo distinto, lo otro, lo que me proporciona gozo a la vez que desconfianza y recelo. No practico la mecánica de la escritura, el oficio de ocho horas y a ver qué sale. No me tengo por tan bueno, ni por tan repleto de mundos que con sólo hurgar un poco afloren en forma de historias extraordinarias. Asido a los impulsos, a merced del vaivén de las aguas, escribo cuando lo distinto, lo otro reaparece y me demanda. Los besos demorados saben a pulpa roja, a fruto estallante en la boca.

(Figuras antropomorfas en el Museo de Heraklion, Creta. Fuente: Silenos)

1 comentario:

Manuel Marcos dijo...

Esta última frase lo dice todo y es gran verdad, además de hermosa.
Salud