domingo, 28 de octubre de 2012

Aguas otoñales

El Duero a su paso por los Arribes zamoranos. Fuente: Silenos
Trae el otoño, ya mediado, fríos primerizos. Hay algo de memoria dolorida en la luz de la tarde. Los amigos se ocultan en la penumbra de sus casas, heridos por la claridad extinta. Últimamente veo imágenes de agua corriente, de manantiales que saltan, rumorosos, salpicándome de un frescor que no logro descifrar. El agua fluyente y límpida fue símbolo de la poesía clara, elegante, cantarina en la Grecia antigua, mientras que las aguas lentas y cenagosas eran trasunto del verso indigno, lastrado por lo peor de la tradición. Mas esas visiones acuosas no creo que tengan nada que ver con la poesía, sino con una paulatina y ardua aceptación de la insularidad en la que vivimos, rodeados de agua en movimiento, de agua que pasa, de amigos que nadan como pueden contra la corriente.    

No hay comentarios: