jueves, 27 de septiembre de 2012

Estampa otoñal

Deja la tarde su rastro indefinido, la extraña prefiguración de lo que ya no somos. Cuesta mirar a poniente y no sucumbir ante la belleza efímera de la luz atrapada entre las nubes. Ha llovido, y con la lluvia se evidencia el tiempo circular. En la atonía de esa rueda que rueda y rueda cifro la única certeza, la certeza del carrusel de la vida. Un verso, acaso un verso, sirva de abrigo en los días grises. No lo sé. De momento miro por la ventana y sólo veo la tarde cenicienta. Detrás de los cristales aletea la lluvia como un pájaro cautivo del ocaso.

1 comentario:

Gemma dijo...

También detrás de los cristales aletea el ocaso como un pájaro cautivo de la lluvia. (Hermosa prosa.)
Abrazos