sábado, 22 de septiembre de 2012

Amanece gris en Educación

Hoy ha amanecido gris en mi ciudad. Acaso el sol prefiere ocultarse para no alumbrar los dislates y barbaridades que asoman cada día con el alba. La tan manoseada Educación vuelve a ser objeto de nuevo allanamiento con ánimo de estupro. La séptima reforma en treinta años, el séptimo escalón en la bajada hacia nadie sabe dónde. De los polvos socialistas desde finales de los ochenta del siglo pasado, a estos lodos de la derecha que espesan el horizonte. ¡Qué cansados, hartos, hastiados, desnortados, perdidos en las aguas de la incompetencia estamos los docentes! Hay realidades que parecen predestinadas a convertirse en misterios indonsables. ¿Qué hemos hecho los españoles para tener que sufrir este continuo acoso de los ministros del ramo? ¿Por qué con cada reforma se reafirma la incompetencia del que la inspira? Hace tiempo que lo denuncio y ahora lo repito: el PSOE ha destrozado la Educación española en aras de una supuesta universalización de todo, incluida la banalidad y la mediocridad, el desgaste del profesorado y el abandono de su auctoritas ante un alumnado crecido por una falsa carta de derechos. Ejército de pedagogos, cadáveres de docentes. Pero el PP, lejos de hacer lo imprescindible, promover un pacto de Estado para fijar un modelo perdurable, deja en manos de Wert y sus adláteres un nuevo cambio, un nuevo vuelco (que no toca, por cierto, el disparate de que un niño pueda pasar de curso con dos y tres pendientes). Ese borrador trae una muerte anunciada que hoy ya lloramos. Que el griego deje de ser de modalidad en el Bachillerato de Humanidades y pase a ser optativa en competencia con, por ejemplo, Segunda Lengua, es como cerrar el grifo en casa del sediento. Habrá quien piense que esa materia es cosa de pocos, pero no nos engañemos: para los gobernantes españoles todo vale en Educación. Hoy son el Griego y la asignatura Economía; mañana será Física, Dibujo, Música... Cuando se gobierna a golpe de estulticia y oportunismo político, los criterios académicos no cuentan. Veréis cómo buena parte de las críticas (y las más poderosas y mediáticas) vendrán por la reducción del porcentaje que fijan las autonomías en las materias, o por el cambio de la asignatura de Ciudadanía por Educación Cívica y Constitución (el mismo perro con otro collar). De nuevo lo ideológico, lo político en la arena de la batalla; lo académico, en el lodazal.  

El borrador AQUÍ.

1 comentario:

Juan Carlos dijo...

Efectivamente, Antonio. Ha amanecido gris y se avecina tormenta. Un abrazo.