jueves, 26 de julio de 2012

La Sinfonietta San Francisco de Paula triunfa en París

Dentro de un recio y duro caparazón, guarda la nuez su fruto,  tan grato y preciado que parece imposible que germine y madure en tan severo encierro. París ofrece muchas nueces al nativo y al visitante, a poco que sepan afinar el olfato. Uno de esos frutos dulces, memorable por su regusto, nos fue regalado ayer miércoles en pleno corazón de Le Marais. Mientras fuera, al fresco de la soirée, se llenaban las terrazas de la rue des Archives, en la pequeña Église des Billetes, apenas percibida entre el rumor de los vasos, las charlas y la circulación, tenía lugar un concierto menudo en la apariencia, colosal en el resultado. Los músicos llegaban de Sevilla, 15 en número y acaso no más de 17 de media en edad. La jovencísima (fue fundada el año pasado) Sinfonietta de San Francisco de Paula, dirigida por el músico Archil Pochkhua e invitada por la Asociación Le Concert de Monsieur de Saint Georges, era el fruto que encerraba el austero templo luterano, de paredes desnudas y vitrales sin imágenes ni policromía. Una docena de piezas (Jiri Antonin Benda, Vivaldi, Bizet, Le Chevalier de Saint-Georges, Mozart, Pablo de Sarasate...), más varios bises pedidos por un público agradecido al que costaba creer que tan petits musiciens produjeran esa música celestial. Espléndida la orquesta, espléndidos los cuatro solistas, bajo la batuta entusiasta y certera de Pochkhua. Cuando salimos fuera del templo, la rue des Archives parecía más calmada. El prodigio de unos adolescentes que habrán de regalarnos en el futuro más y excelentes frutos.
(Fotografía de Francisco J. Centeno)

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