ESTABAS EN EL NOMBRE
Estabas en el nombre sin
saberlo,
inexistente tú en el
silencioso
prólogo de tu vida.
Bastaba con nombrarte,
con solo pronunciarte los
amigos
asomabas henchido de
fonética.
Pendías de esas voces,
por ellas te encarnabas y
adquirías
forma, color, durable
permanencia…
Ya todas se apagaron,
de los tuyos aquí no queda nadie.
(Arenas de Lutecia. París. Fuente: Silenos)
No hay comentarios:
Publicar un comentario en la entrada