martes, 19 de junio de 2012

Poesía en París: Legrand, Jaccottet, Mesanza

El domingo pasado se clausuró la trigésima edición del Marché de la Poésie, dedicado este año a Singapur. Como ya es tradicional, la Fuente de los Cuatro Obispos de la place Saint-Sulpice recogió su hermoso velo por unos días y en las casetas se expusieron, vendieron y recitaron los versos de antes y los de ahora. Curiosa feria esta, dedicada en exclusiva al género literario menos comercial de todos, y donde se dan cita editores, libreros y poetas durante cuatro días hasta la soirée. Algunos autores recitan sus versos al paso de los lectores y curiosos, en una práctica que no imagino en España, donde la recitación poética suele constreñirse a los actos y tertulias celebrados entre paredes, en cenáculos que tienen tufo de clandestinidad. Mientras acabo la lectura del libro de Alan Riding sobre el papel de los intelectuales y los artistas en París durante la Ocupación nazi, alterno versos de Jean Legrand (L'Amour insolent, La Termitière, 2002), Philippe Jaccottet (Poésie 1946-1967, Gallimard, 1977) y Julio Martínez Mesanza (Soy en mayo, Renacimiento, 2007). Voy, como sobre el vaivén de las aguas del Sena cuando se abren al paso de los barcos, de la mirada erótica de Legrand sobre su amada y musa Aurette, a los paisajes animados y enigmáticos de Jaccottet, y de estos a los encuentros marciales de los héroes de Mesanza, héroes que arrastran su extinguida nombradía sobre nobles caballos fantasmales:

Quand déferla le galop, nous etions au centre immobile du monde.

(Cuando se rompió el galope, nosotros estábamos en el centro inmóvil del mundo)

(Legrand, "Scénes normandes")

*  *  *
Oú serez-vous quand agira la mort,
lune aussi belle qu'un soleil
qui rouliez vers le bois marin,
oiseaux levés tous ensemble,
beaux ouvriers de l'aurore?

(¿Dónte estaréis cuando la muerte actúe,
luna tan bella como un sol
que rodabais hacia el bosque marino,
pájaros en vuelo todos juntos,
bellos obreros de la aurora?)

(Jaccottet, "Notes pour un petit jour")

*  *  *
Vagan grises caballos por la senda
nevada, y un anciano se detiene
y ve pasar jinetes y armas oye.

(Martínez Mesanza, "Retirada").

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