martes, 5 de junio de 2012

La Maison de Victor Hugo

No me atraen especialmente las casas-museo de los escritores, sobre todo porque las más son casas-museos en sí mismas, lo que deja al sujeto que las habitó en un plano terciario. No me parece atractivo conocer el escritorio, pongamos por caso, Luis XII donde trabajaba, o la cama de recias maderas y prieto cobertor donde acaso pasó las horas postreras. No niego el valor histórico, estético y pecuniario que puedan atesorar la decoración y el mobiliario de una vivienda, pongamos por caso de nuevo, decimonónica, pero ello no implica siempre un mejor conocimiento del autor y su obra. Es más, a menudo no hacen sino difuminarlo, distraernos, salvo que la presencia del escritor sea abrumadora en retratos familiares, documentos, escritos personales y manuscritos y ediciones de su obra, lo cual no es habitual, pues tal legado suele estar custodiado en fundaciones y bibliotecas. Así el visitante, arrobado ante la contemplación de un bodegón o la policromía de figuras animales sobre oscuros barnices (que quizás sean objetos decorativos posteriores al difunto, que de todo hay), olvida el principal objeto de la visita. 
La Maison de Victor Hugo es uno de los muchos atractivos turísticos de París. Ocupa el segundo piso del que fuera Hôtel de Rohan-Guéménée, en el nº 6 de Les Vosges, una de las plazas más bonitas de la ciudad. Allí vivió el autor de Los miserables entre 1832-1848. Se quieren reconstruir, por tanto, tres etapas de su vida: antes, durante y después del exilio en Bruselas (y hasta su muerte). He de decir que, pese a mis reticencias, Hugo estaba presente en los retratos familiares, en el diseño que él mismo hizo para el Salón Chino, en el eco fantasmal de las reuniones celebradas con Théophile Gautier, Alejandro Dumas, Mérimée o Lamartine en el impresionante Salón Rojo. El día que escogí para la visita, a principios de mayo, no había a la vista muchos libros, aunque sí algunos ejemplares de Dickens como parte de una exposición que, conmemorando el bicentenario del nacimiento del novelista inglés (1812-1870), evocaba la visita que este hizo a París y su encuentro con Hugo. En en momento en que escribo estas líneas está abierta otra exposición, dedicada esta vez a Los miserables, que cumplen 150 años. Esta casa-museo, que además posee una biblioteca a disposición de los investigadores, es mucho más que un hermoso decorado. Es una evocación constante, en movimiento a través de sus exposiciones temporales, del prolífico autor de Nuestra Señora de París en su entorno familiar. Como puede apreciarse en la imagen del anuncio de aparición de Le Rappel, periódico en el que colaboraban dos de sus hijos: Charles y François-Victor. A 15 céntimos de franco el ejemplar.

(Imagen tomada en las escaleras del último piso. Fuente: Silenos)

1 comentario:

Maria Z. dijo...

Esoy proxima a viajar a Paris ,y siendo una amante de la literatura me muero de ganas por conocer donde viviò Victor Hugo.Optimo post.Maria Z.