viernes, 22 de junio de 2012

La hora vespertina

La distancia es sello irrompible, signo que fragua con golpe incandescente su dureza. Un antes y un ahora separados en el espacio, no en el tiempo. París ofrece su inocencia en la sordidez de las esquinas. Llueve sin pesar la lluvia y el vuelo irreverente de los grajos mancha con su negrura efímera el rostro ceniciento de la tarde.
 
 
 
(Interior peatonal del Pont du Carrousel. París. Fuente: Silenos)

No hay comentarios: