domingo, 24 de junio de 2012

El Rey de los Cielos

Podrá la torre Eiffel ser insignia universal y mirador deseado en todos los confines. Podrá la torre de Montparnasse arrogarse el título de ser casi tan alta como Eiffel y presumir de disfrutar de la tranquilidad que concede un menor reconocimiento. Podrán desde el cielo de ambas contemplarse, como diminutas huellas de la vanidad humana, el Louvre, el Panteón, el Arco del Triunfo, Notre Dame, el Sacré Coeur y los cementerios arbolados donde moran ilustres fantasmas, e incluso la curva de ballesta que traza el Sena (aunque no sea en torno a Soria, como quiso nuestro poeta) abrazando la literaria Rive Gauche... Podrán, en fin, codearse ambas construcciones colosales con los vientos altivos y vigilar desde sus cimas el vuelo de las aves más osadas. Pero en París solo hay un Rey de los Cielos, y por su voluntad cambian las nubes a diario el color de su existencia.

(Cine Grand Rex, en el Boulevard Poissonnière. París. Fuente: Silenos)

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