jueves, 17 de mayo de 2012

París, gloria y vicio

Para unos vicio y pecado, para otros un signo de aceptación de que el sexo no debe ser tabú ni para el mercadeo, acaso pocos asuntos hayan merecido tanta atención en la literatura sobre París como la prostitución. Hugo, Balzac, Baudelaire, Maurice Sachs, Bruno Corra, Hélène Bessette, Henry Miller... Ciudad donde "la prostitución y el asesinato juegan en la calle", en palabras de Hugo; "capital de todas las glorias y todos los horrores", según Bruno Corra. Una pequeña parte de esta Sodoma se halla en la rue Saint Denis. Si bien el tramo más céntrico, cercano a Les Halles, ya acumula un número notable de tiendas del sexo, es en la parte norte, entre la rue de Réamur y la Porte de Saint Denis, donde cada día, a horas tempranas lo mismo que a horas tardías, se exhibe al menos una docena de mujeres. Otras tantas, esta vez de origen chino, se apostan a ambos lados del boulevard de Saint Denis, que va desde la mencionada Porte de Saint Denis hasta el boulevard de Sébastopol. Parece que el terreno está claramente delimitado entre las no asiáticas y estas. Todas se ofrecen al varón que pasa cerca con la mirada, algunas añaden un bonjour o bonsoir; las más descaradas ciñen sus cuerpos con ropas que dejan ver buena parte de sus encantos. Y lo hacen en la boca de portales que dan paso a largos pasillos, no pocos de aspecto degradado e incluso sórdido. Las veo a diario, porque estoy alojado muy cerca, en el boulevard de Strasbourg. No sé si responde a la realidad, pero parecen perfectamente integradas en la vida del barrio. Toman café en  locales cercanos en un descanso, conversan con señoras que salen a comprar el pan, saludan a los vecinos... Lo sorprendente es la media de edad: la mayoría frisa en los cincuenta o los ha pasado tiempo ha. Y, con todo, muchas no tienen empacho en mostrar el volumen estallante de sus senos, o en enfundarse en una falda de cuero. Cada día, al pasar camino de mi alojamiento, me hago la misma pregunta: ¿tendrán algún día retiro? ¿Gozarán de una pensión y el merecido descanso mientras esperan al último cliente, al que llega con nombre de mujer? 
(Prostituta en Saint Denis: Imagen: Silenos)

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