lunes, 21 de mayo de 2012

Memoria histórica en París

Leo en estos días Y siguió la fiesta. La vida cultural en el París ocupado por los nazis, el ensayo de Alan Riding publicado en 2011 por Galaxia Gutenberg. Ya antes de comenzar la lectura, el día 8 de mayo, al ser testigo de la celebración del aniversario de la Liberación, fiesta nacional en Francia, caí en la cuenta de que, mientras a los españoles nos resultan lejanos los eventos relacionados con la Segunda Guerra Mundial, en Francia se mantiene viva la memoria histórica de esta guerra, ya sea para orgullo, ya para vergüenza. En París todavía sobreviven algunos ancianos octogenarios testigos directos de la invasión alemana, así como muchos hijos de exiliados, luchadores de la resistencia o colaboracionistas que acataron los dictámenes del gobierno de Vichy. No cuesta imaginar los estandartes nazis colgando  de los inmensos muros del Palais de Chaillot, frente a la Torre Eiffel, o el eco de las botas de los oficiales invasores resonando entre los mármoles de las salas de la Opera Garnier. La memoria del nazismo sigue viva también en numerosas fachadas de colegios de varios distritos parisinos, en especial en los arondissements donde habitan los judíos, como Le Marais. Y lo hace de forma lapidaria, con el recuerdo escrito de los muchos escolares judíos que fueron llevados a los campos de exterminio. La presencia de estas placas es tan abrumadora, que al visitante le cuesta olvidar que la legendaria ciudad que lo acoge sufrió la barbarie nazi no hace tanto tiempo.   
(Imagen: lápida conmemorativa en la rue de Turenne. Fuente: Silenos)

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