jueves, 19 de abril de 2012

Sobre la novela española

Ayer asistí a la presentación en Cádiz, de la mano del Centro Andaluz de las Letras, de Blues de Trafalgar, la última novela de José Luis Rodríguez del Corral y premio Café Gijón 2011. En su intervención José Luis dijo que la novela española actual adolece de filautía (la palabra la pongo yo), que no es otra cosa que el ensimismamiento y vanagloria de uno ante el espejo, una suerte de síndrome de la malvada de Blancanieves. Se refería el autor a la connivencia de muchos novelistas con determinados aspectos censurables de la sociedad española, a la carencia de una valoración moral y la asunción de la culpa, previo paso por la vergüenza. No me atrevo a secundar un análisis tan genérico, pues hay mucha novela española contemporánea que no he leído, entre otras cosas porque hay mucha que no merece ser leída. Sin embargo, sus palabras me recordaron la excelente novela Crematorio, de Rafael Chirbes, que es precisamente un juicio honesto al pelotazo inmobiliario, entre otras cosas. Tal vez José Luis tenga razón en que vivimos en una sociedad demasiado complaciente consigo misma, hasta el punto de que tengo mis dudas de que la crisis, que debería servir de revulsivo, ayude a sacarla de esas peligrosas arenas en la que parece estar cómodamente instalada. En el acatamiento casi servil de los recortes sociales está la prueba.

2 comentarios:

José Manuel Benítez Ariza dijo...

Mal asunto, Antonio, eso de juzgar la literatura por su "utilidad pública". En una obra literaria, la moral demasiado explícita suele ser moral ocasional. Los autènticos valores morales de una obra son los que van aparejados a su verdad, a la necesidad que la ha dictado. Lo otro son oportunismos o -peor todavía- imposiciones autoritarias.

ANTONIO SERRANO CUETO dijo...

Ya digo que yo no me atrevo a hacer una valoración general de ese tipo de la novela española de estos años. Tampoco he leído el libro de José Luis, por lo que no sé hasta qué punto es una moral demasiado explícita. En cualquier caso, lo que me interesaba era relacionar sus palabras con el momento social que vivimos, que se caracteriza por una merma considerable de autocrítica. Quizás sea el signo de esta sociedad moderna, tan complaciente, tan pendiente de su ombligo. Un abrazo.