domingo, 1 de abril de 2012

La cofradía de Fernando Quiñones


Ayer, Sábado de Pasión y lágrimas celestiales, a ratos contenidas, a ratos derramadas, celebramos la II Ruta Fernando Quiñones en Cádiz. Blanca Flores y Juan José Téllez, como ya ocurriera el año pasado, se pusieron al frente de esta cofradía de cantaores, artistas, poetas, lectores, actores, amigos, familiares... Un centenar de penitentes de variados e inconfesables pecados, cuyo número fue creciendo a medida que el penar se dejaba oír por las calles. Desde la visita inicial al horno y patio con limonero en Casa Hidalgo, el gallego que frente a la catedral ha empanado, con atún y carne, la infancia de muchos gaditanos, a la ofrenda de flores y arenques en la estatua del escritor, allá en la antesala de la puerta sur de la Caleta, pasando por la calle Flamenco, el Muelle, el monumento a las Cortes, la Asociación de la Prensa, el Casino Gaditano, el Oratorio de San Felipe, el Falla y Varcárcel. Después de tantas estaciones de penitencia, sobrellevadas con literatura y música, la entrada final en el templo: la peña Juanito Villar.



Luego de la necesaria restauración de los fieles, a base de tortillas de camarones y cazón en adobo, se procedió ante el retablo a un variado surtido de oraciones, poéticas las unas, musicales las otras. Ahora, en la resaca pasional de este Domingo de Ramos, recuerdo las letanías sublimes de Paco Medina, Joaquín el Niño de Sola y Javier Ruibal. También se me aparece entre la bruma, cual nueva santísima trinidad, el cante de Carmen de la Jara y Mariana Cornejo con Javier Osuna a la guitarra. Y la gloria, la gloria descendida hasta ese templo entregado en la voz portentosa de Inma Márquez. Y otros muchos que en el día cantaron o escenificaron sus aleluyas, como Antonio Estrada, David Palomar, Antonio Martínez Ares, Antonio Flor o Fernando Lobo. Celebración entre amigos cofrades, con la presencia emocionada de Nadia Consolani y Mauro Quiñones. Tarde mística en Cádiz, que algunos prolongamos, por mor de la fe, en el cafe-bar El Pelícano, escuchando el son montuno del cubano-gaditano Alejo Martínez. Amén.



(Estación de penitencia frente a Juan Sebastián Elcano, en la calle Flamendo,
ante la librería Manuel de Falla, decorada para la ocasión, y en el Casino Gaditano.
Fotografías en blanco y negro de Armando Lara Narbona; foto en color, de Cinty Leiva)

Más información AQUÍ.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

¡Cielo santo Antonio!

Con este programa creo que hasta Javier Marías (del que pronto leeremos de seguro su queja anual contra las procesiones de su barrio madrileño) se vendría a Cádiz como un cofrade más, a comulgar con las tapas del bar del Pelícano en vuestra compañía.

Saludos

Ramón

ANTONIO SERRANO CUETO dijo...

Pues sería bienvenido, Ramón. Y tú también. Esta cofradía quiñonesca no excluye a nadie. Un abrazo.

Inma Márquez dijo...

Gracias, Antonio!! Tus palabras sí que me saben a mi a gloria bendita!!
Preciosa y "semanasantera" crónica..Un beso, amigo.

Inma Márquez