viernes, 23 de marzo de 2012

Una caricatura universitaria

Era lunes y todos volvíamos a la universidad después de la semana de Carnaval. Al entrar en clase sorprendí a un grupo de alumnos alrededor de un compañero sentado en la primera fila. No debieron de percatarse de mi llegada, pues estaban de espaldas a la mesa del profesor. Me acerqué y les pregunté qué ocurría. El alumno que atraía sobre sí las miradas curiosas tapó disimuladamente un folio con las manos. Le pedí que me mostrara aquello tan preciado que escondía. Me fui hacia la mesa en silencio, propiciando un instante de expectación en todos. Imagino que el joven caricaturista temió que la exhibición pública de su arte le saliera cara. Me dirigí de nuevo hacia él (hacía esfuerzos por contener la risa) y le espeté con autoridad: "Mañana quiero tres copias firmadas". Rompieron todos a reír. Desde entonces tengo la caricatura colgada en la pared de mi despacho de la facultad, a la vista de todos. El alumno se lamaba Jairo y además era buen estudiante. Hoy es profesor de instituto.

7 comentarios:

José Miguel Ridao dijo...

Pues será profesor de dibujo, ¿no? La caricatura es genial, ya me gustaría a mí tener una como esa.

Un abrazo.

ANTONIO SERRANO CUETO dijo...

Pues no, José Miguel. Hizo Filología Hispánica y es profesor de lengua y literatura.

sergio astorga dijo...

No podrán negar que la Filología se pinta sola.

Abrazos sonrientes.
Sergio Astorga

Francesc Cornadó dijo...

Magnífico. La caricatura es un arte.
Salud
Francesc Cornadó

Pedro Sánchez Negreira dijo...

¡Buenísima!

Un alumno completo.

Me pregunto si ahora hará caricaturas de los suyos.

Un saludo,

Gemma dijo...

Una caricatura muy simpática... Entonces, ¿el hábito hace al monje?
Besos

ANTONIO SERRANO CUETO dijo...

Gemma, no sé qué fue antes, si el monje o el hábito. Abrazos.