viernes, 2 de marzo de 2012

Julia y Consuelo Gay

Acabo de leer los poemas elegíacos que José Agustín Goytisolo compuso por la muerte de su madre, Julia Gay, víctima de los bombardeos de la aviación fascista italiana que apoyaba desde el aire a las tropas insurrectas de Franco. Ocurrió en el Paseo de Gracia, en Barcelona, el 17 de marzo de 1938. Goytisolo, que entonces tenía solo diez años, consagró más tarde dos libros, El retorno (1955) y Final de un adiós (1984), al dolor por la pérdida y a la rabia por una muerte injusta, violenta, prematura. Hay poemas bellísimos en estos libros, que permiten reconstruir, entre la vigilia y el sueño, en una atmósfera a veces brumosa y lejana, entre la ciudad y la arboleda, la imagen de Julia Gay. Los lazos familiares me llevan ahora a empezar un librito que tenía olvidado en mi bliblioteca (acaso por ser extremadamente delgado entre volúmenes corpulentos): Poetas muertas. Consuelo Gay (EdG, 1999), cuya introducción firma Luis Goytisolo, acompañada por un prólogo de Elvira Huelbes. Se trata de la única hermana de Julia y tía, por tanto, de los Goytisolo. Paso, pues, de las elegías en honor a Julia a los ocho poemas que escribió Consuelo. De momento, transcribo un poema de José Agustín que me ha conmovido especialmente:


NO EN TU CASA

Sucedió que la muerte
por doquiera imperaba.
No en tu casa no en otra,
no alrededor de nadie.

Estaba allí tendida

como un pájaro inmenso.
Sucias manos querían
todo el país su nido.

Y sucedió sin aire

sin luz que por tal odio
la multitud de afanes
le dio sentencia y forma.

Se cumplieron las suertes

nada quedó en su sitio.
Porque hirieron cegaron
asesinos de luces.


(J. Agustín Goytisolo, Elegías a Julia Gay (Visor, 1999)

2 comentarios:

Javier Quiñones Pozuelo dijo...

Antonio, "Final de un adiós" es un libro magnífico, de una gran unidad en su tono elegíaco; un libro que puede leerse como un solo y largo lamento. Un libro que inspiró a Paco Ibáñez. Un gran libro, de una sencillez engañosa; un libro estremecedor y lúcido, tal vez contenga los mejores y más sentidos poemas que salieron de la pluma de José Agustín.
Aunque hacía tiempo que no te dejaba un comentario, visito estos silenos a menudo y admiro el buen rumbo que la mano del piloto les imprime.
Un abrazo, Javier.

ANTONIO SERRANO CUETO dijo...

Gracias, Javier. La verdad es que llevo un tiempo leyendo elegías por la madre de un poeta y este librito me ha sorprendido por algo que tú bien dices: "estremecedor". Un abrazo.