EL PORTERO Y LA PORTERA
Al portero lo vemos a menudo cortando las flores del jardín, limpiando los portales, acarreando herramientas para asuntos varios y, sobre todo, ganándose la confianza de los niños de la urbanización con animalitos que él mismo fabrica con el envoltorio de los caramelos. En cambio, a ella nunca la hemos visto fuera de la casita de colores que huele a azúcar y regaliz. Dicen que la portera atesora entre las paredes el secreto de su obesidad y que solo asoma su rostro impaciente de luna vieja detrás de los visillos con la luz vespertina, cuando por el camino de tierra que llega del bosque se divisa la triste silueta del portero bajo la mole del saco.
5 comentarios:
Buena recreación de Hansel y Gretel...
Abrazos, Antonio
Me gusta, como siempre. Vuelve pronto.
Sara m.
Gracias, amigas.
¡Me alegro de que sigas ahí!
Ubi amicus ibi opes
Ramón
las palabras salen de los recuerdos para recreacion de los lectores
un saludo
Roberto Pac
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