martes, 29 de noviembre de 2011

José Luis Sampedro, Premio Nacional

EXCELENTE NOTICIA: José Luis Sampedro, Premio Nacional de las Letras 2011. Más AQUÍ.












(Imagen: Óleo de Manolo Pardo)

lunes, 28 de noviembre de 2011

La ortografía, ese misterio insondable

Cada cierto tiempo me rondan desmanes ortográficos y gramaticales ajenos, como moscones querenciosos atraídos por algún extraño efluvio mío que ignoro. No sé si la causa de tal desazón está en las labores docentes o en una actitud de lector más atento a la letra que a la idea. Por otra parte, he de reconocer que ha de ir uno con pies de plomo al denunciar alguna de estas desviaciones, no sea que alguien esgrima cambios de la RAE a los que aún no me he acostumbrado, como el del célebre adverbio solo, ya despojado definitivamente de la tilde salvo en caso de segura ambigüedad (también llevó su tiempo asumir la misma regla para los pronombres demostrativos). Nadie ignora que la escritura en Internet propicia los errores. De una parte, porque cada cual escribe como sabe o le place; de otra, porque el exiguo teclado de iphones, blackberris y otros dispositivos de comunicación callejera, unido a las prisas de la era informática, ocasiona tanto los despistes de los más letrados, como los errores de los menos duchos en juntar derechamente letras y palabras. Ya lo he advertido en Facebook, donde abundan los "te hecho de menos", los valla (del verbo "ir") y los a parte (como adverbio). No tengo ninguna esperanza de que en tal medio, global para lo bueno y para lo malo, la cosa cambie; más bien irá a peor. Sin embargo, no todo es achacable a la red. En lecturas de los últimos meses, impresas en papel, he visto un uso excesivo de deber + infinitivo (que siempre es obligación) cuando se quería expresar probabilidad o suposición, en cuyo caso yo tenía entendido que siempre debía mediar la preposición de. Pero hete aquí que, vacilante ante tanto uso sin preposición, hago la pertinente consulta en el Diccionario Panhispánico de Dudas de la RAE y me llevo mayúscula sorpresa, pues, según tan docto libro,

deber de + infinitivo. Denota probabilidad o suposición: «No se oye nada de ruido en la casa. Los viejos deben de haber salido» (Mañas Kronen [Esp. 1994]). No obstante, con este sentido, la lengua culta admite también el uso sin preposición: «Marianita, su hija, debe tener unos veinte años» (VLlosa Fiesta [Perú 2000]).


Ante esto, he mirado hacia atrás y revisado los títulos de los libros en los que se deslizaban lo que yo creía errores sintácticos y, ¡ah!, por ser letra impresa con cobertura de cartón y solapas, ya alcanzan el rango de lengua culta. Y claro, ante esto uno calla y piensa que aún le quedan los a parte, a cerca, te hecho de menos, valla con el niño y otras perlas semejantes, hasta que en un día tal vez no muy lejano la RAE dé otra vuelta de tuerca a la ortografía, ese misterio insondable.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Cuentos fantásticos, ¿realidad oculta?

Leo en estos días La realidad oculta. Cuentos fantásticos españoles del siglo XX (Menoscuarto, 2008), la edición preparada por David Roas y Ana Casas. Sin pretenderlo, este título se hermana con mi Zona de incertidumbre. Si este podría ser trasunto del desvalimiento general que nos aflige (aunque ese no es el propósito del título), la antología de Roas y Casas bien podría ser una admonición de la ignorancia impuesta en la que vivimos respecto de los manejos ocultos de las finanzas en este año onceno tan apocalíptico (aunque tampoco ese sea el objetivo del título). Tengo para mí que estamos en una de esas épocas en la historia en la que los mismos que se afanan en advertirnos de la cercanía del abismo, se postulan de inmediato para salvarnos. Y en ese pintarnos negro el horizonte preparan la coartada para sus actuaciones. No dudo de la gravedad de la crisis, como hizo y ha pagado por ello ZP, pero me siento absolutamente desvalido, al arbitrio de personajes que no me merecen confianza, dentro y fuera de España.

* * *
..... Zona de incertidumbre contiene 38 relatos, de los cuales poco más de media docena son microrrelatos. Os dejo el índice y uno de los microrrelatos, que bien podría entenderse como la venganza de quien se sabe condenado al paro prematuramente.

El legado de los cíclopes / El poder de la fe / Amanece un bosque / El inventor de ciudades / Los peligros de la nieve / Trombas pluviales / Del agua mansa te libre Dios… / La habitación de las Musas / El informe / Fonseca, librero de viejo / La cremación / Mors interrumpta / Voces / Ercole en la encrucijada / Magister dixit / Conspiración en la red / Los fantasmas de internet / Presencias / Vecindad / Lisboa /La epidemia / Miradas insólitas / La herencia / El tiovivo / Tres trances con alas ("La estación de las nidadas", "Cita pajarera", "El último afilador") / Los peligros de la nieve / Esaú y los Gamboa / Preludio de otoño / La entrevista / Paulo el Zancudo / La tentación espera arriba / La experiencia / Alfa y Omega / El escritor y los fisgones / La partida / Prometeo el saboteador


EL ÚLTIMO AFILADOR

El último afilador de la historia viaja escoltado por una gran bandada de aves negras. Nadie hasta la fecha ha sobrevivido para contar el porqué de este aéreo y funesto cortejo. Por el camino polvoriento de pueblos y aldeas, o por la carretera asfaltada que penetra hasta el corazón de las ciudades, aparece de repente subido en su vieja motocicleta. El afilador elige espacios abiertos y amplios solares para facilitar la concurrencia total de los vecinos, pone en marcha el motor que hace girar la piedra amoladera y sopla la tramposa siringa. De las chozas, casas, alquerías, tiendas, talleres y hospitales salen personas de toda edad y condición, portando en las manos cuchillos, navajas, tijeras, machetes, hachas, cinceles y bisturíes. Cuando el afilador termina la faena, abandona el lugar y enfila hacia el próximo destino, mientras los buitres ennegrecen el cielo esperando a que la música surta su efecto.

sábado, 19 de noviembre de 2011

La mujer del arpa

Sobre la montera del patio golpean las gotas de una lluvia inconstante, a ratos airada, quizás porque no hay lugar para ella en el frío cubo de aire que descansa sobre las grandes baldosas de mármol. Público sobrado para una mañana de tanta grisura. Cristina Montes Mateo acaricia las cuerdas, le crecen las manos, se le alargan los dedos, teje la tela de acordes como una araña refinada. Detras de las notas, once mujeres, once compositoras, cómplices del prodigio, que asienten con la mirada dispuestas a participar del festín que ya acontece. Insectos atraídos por la música alada, vamos cayendo en las cuerdas, quedamos adheridos en los hilos de seda. Mientras tanto suenan, replicando al repiqueteo de la lluvia, Fantasía y recuerdos (María Luisa Ozaita), Luzeulo (Rosa Mª. Rodríguez Hernández), Maktub II (María José Arenas), Brume Grisâtre (Carme Fernández), L'Orfeo.zip (Diana Pérez Custodio), Siete piezas para Ángela (Marisa Manchado), Sobre el tapiz del arpa (Iluminada Pérez), Díptico: dos haikus: Nieve sobre nieve, Incesante nieve (Mercedes Zavala), Caminos rasgados (Dolores Serrano Cueto), Más allá de la noche que me cubre (Laura Vega) y Ser y tiempo (Consuelo Díez). Ha comenzado el IX Festival de Música Española de Cádiz.

jueves, 17 de noviembre de 2011

El acto de ayer



Ayer presentamos Zona de incertidumbre.
A estas alturas los actos públicos no me imponen, quizás porque he logrado sacar partido al histrión que todos llevamos dentro (y que supongo que exhibo regularmente en la docencia universitaria), pero la afluencia de amigos, familiares y alumnos todavía me abruma. El afecto sí que tiene su efecto paralizador durante unos segundos. Antonio Rivero Taravillo vino desde Sevilla para estar no sólo a mi lado, sino también cerca de otros dos autores gaditanos que tienen su espacio en Paréntesis: Nieves Vázquez Recio y José Manuel Benítez Ariza. Nieves estuvo espléndida, pues trazó la geografía del libro con la pericia de un cartógrafo y con la finura de la gran lectora y escritora que es. El público agradeció que me abriera el camino para hablar de asuntos diversos: la arquitectura del libro, la importancia del título, la presencia de las miradas desde los cíclopes iniciales, la variedad temática y de registros, la literatura fantástica, el realismo, el cuento, el microrrelato, los espacios urbanos, etc. Me acosté con esa placidez que brinda una jornada feliz. Literatura entre amigos. Qué más puede pedirse.

(Fotos: Armando Lara Narbona)

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Hoy, día de la presentación, Zona de incertidumbre en Diario de Cádiz y La voz de Cádiz.








(Foto: Jesús Marín)

sábado, 12 de noviembre de 2011

LA GOMA

Una goma de borrar nueva. Grande como una esponja. Una pena estrenarla. Y huele, huele a flores contra la nariz. Ese olor efímero, condenado a perderse con dos borraduras. Con el brazo estirado horizontalmente y la goma entre los dedos pulgar e índice, el niño cierra un ojo y con el otro afina la visión, hace cálculos, mide distancias. Una pena gastarla, pero urge borrar una línea difusa, cuyo trazo muestra roturas y brillos caducos. Comienza por el extremo izquierdo y, con un suave vaivén, va deslizando la goma hacia la derecha. Se anima con el resultado y aprieta, restriega, redondea los cantos perfilados. Al terminar la tarea, se la guarda en el bolsillo y se marcha satisfecho. El mar todavía permanece unos segundos contenido, sujeto por la costumbre y el pasmo.

viernes, 11 de noviembre de 2011

Las siete trompetas

Tiembla la tierra marina bajo la isla de Hierro, acaso como réplica a otros temblores de alcance continental. Aún no trae este otoño la caída de las hojas y ya van cayendo, uno tras otro, los zapateros que nos gobiernan a golpe de miedo y aviso de apocalipsis. En esta zozobra en que se ha convertido nuestra vida diaria en los últimos meses, me acuerdo a menudo de la tesis de la película Bowling for Columbine (2002) de Michel Moore: el poder político y económico mantiene vivo en EEUU el miedo a la inseguridad ciudadana, porque de esa manera el negocio de las armas sigue boyante y se contenta a los sectores de la ultraderecha norteamericana. En Europa y EEUU el Cordero ya ha roto los siete sellos, los siete ángeles ya han tocado sus trompetas (con la séptima se produjeron relámpagos, fragor de truenos, temblor de tierras...) y al final todos gritaremos aleluya por la salvación divina, que tendrá el rostro compungido y gemelos de oro cerrando la boca de las mangas.

Reproducción del Apocalipsis del Beato de El Escorial.
Fuente: http://www.arteguias.com/tablas-beato-escorial.htm

miércoles, 9 de noviembre de 2011

viernes, 4 de noviembre de 2011

"Zona de incertidumbre" ya en las librerías

Desde ayer está a la venta mi nuevo libro de relatos, publicado por Paréntesis Editorial. Este es el texto que figura en la contracubierta:

En Zona de incertidumbre acontece lo fantástico, germina el misterio. Tres cíclopes bajan de la montaña y se instalan en la plaza de un pueblo tranquilo. Un bosque amanece en una calle que podría ser la suya, estimado lector. Un librero de viejo se traslada a Urbino para adquirir la biblioteca de un conde muerto en extrañas circunstancias. Una epidemia de cuerpos y deseo se extiende por una ciudad costera. Una nodriza amamanta a los hijos de una familia rica… Estas y otras historias surgen en ese espacio oscuro en el que fracasa el ojo humano, pero donde todo se esclarece y fructifica bajo la mirada de la imaginación.




Para la ficha completa, clik en la imagen.

Homenaje a Ory en la revista Caleta

La recientemente creada Fundación Carlos Edmundo de Ory, con la colaboración del Ayuntamiento y la Diputación de Cádiz, celebra en estos días (2,3 y4) un homenaje a la persona y obra del poeta gaditano. Exposiciones, lecturas, mesas redondas, conciertos y otros actos cubren estas jornadas que quieren ser un hito en la memoria del poeta vanguardista y provocador que fue Ory ya desde los años grises de la posguerra española. Ayer tarde se presentó un número monográfico de la revista Caleta, que dirige con discreción y sabiduría el poeta José Manuel García Gil. El libro, cuya cubierta ha ilustrado admirablemente el pintor y escultor Luis Quintero (Finie la monotonie! es el lema), recoge un ramillete de impresiones, poemas, dibujos, fotografías y documentos varios aportados por numerosos amigos, escritores, artistas plásticos y cantautores. La nómina de participantes da una idea del interés del libro no sólo para los estudiosos de Ory, sino también para cualquier amante de la poesía: José Manuel García Gil, Solveig de Ory, Francisco Nieva, José Manuel Caballero Bonald, Pablo García Baena, Osías Stutman, Pilar Gómez Bedate, Francisca Aguirre, Pilar Paz Pasamar, Eduardo Tijeras, Arcadio Pardo, Andrés Sánchez Robayna, José Antonio de Ory, Miguel Sánchez-Ostiz, Andrés Sorel, Luis Antonio de Villena, José María Conget, Luis Eduardo Aute, Marco Fonz, Ricardo Cano Gaviria, Rosa Lentini, Rafael Adolfo Téllez, Felipe Benítez reyes, Guadalupe Grande, Alberto Porlan, Uberto Stábile, Amador Palacios, Juan José Téllez, Ángel Petisme, Jorge de Arco, Rafael Ramírez Escoto, Alejandro Luque, José Manuel Benítez Ariza, Manuel Ramos Ortega, José Jurado Morales, Carlos Manuel López Ramos, Fernando Valls, Javier Vela, Antonio Lucas, Antonio Puente, Juan Luis Calbarro, Nieves Vázquez Recio, Matías Ávalos, Antonio Serrano Cueto, Juan Gómez Macías, Jaume Pont, Rafael de Cózar, Jesús Fernández Palacios, José Ramón Ripoll, César Antonio Molina, Rafael Mesado, Félix Grande, Antonio Hernández, Juan Vicente Piqueras, José Fernández de la Sota, Ignacio Martínez-Castignani, Ana Sofía Pérez-Bustamante Mourier, Pablo Acevedo, Carmen Camacho, Mercedes Escolano, Luis Felipe Barrio, David Eloy Rodríguez, Alberto Lauro, Isabel Bono, Javier Barreiro, José Luis Rey, José María Gómez Valero, Miguel Ángel García Argüez, Raúl Quinto, Ana Rodríguez-Tenorio, José Jiménez y Laura Lachéroy, viuda del poeta.

Esta ha sido mi aportación:

Lo sabemos hace tiempo: cuando un poeta se va, se quedan los pájaros cantando sobre la luna negra de un pozo blanco. Ory fue -es- negro sobre blanco, peregrina noche fugaz errático bulto inmenso y sombrío, pero también leche blanca y heno. Ory es -fue- ausencia y canción, cuerpo de niño psíquico en el aire inexistente de un cajón vacío, mas también jinete audaz en los caballos raros del lenguaje. Ory fue -será- amor y disensión, amante corrompido de flores, preceptor de muchachas castas que besan con las puertas y los labios encendidos, pero también un loco con permiso divino que escribió sobre una hoja de papel con una mancha en su virginidad. Estos son los Ory que conozco, los que sobreviven al canto de los pájaros, voces del hombre Carlos Edmundo que se fue mitad soñando y otra mitad dormido.