sábado, 30 de abril de 2011
Para leer más, IVA cero
lunes, 25 de abril de 2011
Lisboa
(Enrique el Navegante, espolón del Monumento a los Descubrimientos,
en Belém, Lisboa. Fuente: Silenos)
miércoles, 20 de abril de 2011
Descanso pascual
Queridos amigos, estaré unos días ausente, liberado de la esclavitud de internet y lejos del incienso, cuyo olor detesto. Lisboa es la ciudad elegida. En ella espero rematar un libro de cuentos (contiene pocos microrrelatos y mayor número de relatos extensos) que espero me publique una editorial sevillana. Así pues, los silenos se quedan aquí, con su baile detenido, a la espera de que su corifeo regrese y traiga, además del broche del libro, algo que contar en una o dos estampas lisboetas. Buen descanso pascual.(Imagen del tranvía de Lisboa. Tomada de www.disfrutalisboa.com/tranvia)
jueves, 14 de abril de 2011
"Nulla dies sine linea", guiño de Monterroso a Apeles
Cuenta Plinio el Viejo que el pintor griego Apeles se aplicaba al trabajo con tanta disciplina, que todos los días pintaba, al menos, una línea. Hoy, después de pensar qué escribir en este exiguo cuadro que el blog nos brinda como cuartilla (en el que caben exactamente doce líneas en el tipo y tamaño de letra que uso), me he acordado del proverbio latino, Nulla dies sine linea, y he constatado lo difícil que es a veces escribir una línea que no merezca de inmediato el pase a perpetuidad a la papelera. Hay, sin embargo, quienes convierten en oro una línea porque están tocados por la gracia de la brevedad perdurable. Es el caso de Augusto Monterroso. Su dinosaurio, de sobras conocido, se pasea a sus anchas por la Glorieta Miniatura, donde, según José María Merino, habitan "los relatos diminutos que no permiten ver el bosque inmenso de la ficción pequeñísima". Pero Monterroso también dejó en aquel jardín una línea en homenaje de Apeles:
Tienen además estas perlas satíricas de Monterroso la extraña virtud de provocar un caudal de comentarios y críticas sesudas inversamente proporcional a su extensión, como sucede con el dichoso dinosaurio. Y no es de extrañar, si se analizan algunos de sus valores. Por ejemplo, el título anticipa la poética de su narrativa breve (es el introito teórico) y la línea, el relato (átomo de relato) se ofrece como la flor palpable y fragante de la praxis. Añádase a esto el logro de la concatenación de hechos en el relato: la despedida, casi estertor, de ese envejezco mal, que preludia y explica (como causa que es) la muerte repentina. Y añádase también que en solo seis palabras y tres signos de puntuación (por cierto, su justa mitad en términos matemáticos, con lo que ello puede tener de cabalístico) se pasa de la primera persona, el protagonista, a la tercera, la del narrador, lo cual dota de absoluta credibilidad la historia, ya que, justo en el eje que marca el guión, el hombre o mujer ha muerto y ya solo es posible oír la voz de quien nos informa del triste suceso.
Después de esto, ¿a qué vengo yo a escribir una línea que sea al menos de interés? Los Monterroso son la escuela literaria del pintor Apeles, la prueba más notoria de que un artista es capaz de hacer arte con muy poco. Poquísimo. En fin.
sábado, 9 de abril de 2011
El piano ibérico de Chano Domínguez
Pocos instrumentos más maleables que el piano, que, pese a los puristas que defendieron y defienden que de sus notas solo debe emanar música clásica, lleva décadas permitiendo que sus teclas se presten a otras músicas, a otros ambientes, a veces tugurios sublimados por la poesía canalla: jazz, blues, bossa nova, tango, sonidos étnicos, copla, flamenco... Ray Charles, Herbie Handcock, Tete Montoliu, el tándem Valdés (Bebo y Chucho), Michel Camilo, Brad Mehldau, Lalo Schifrin, Prisca Dávila, Stefano Bollani... son solo algunos nombres. A ellos hace tiempo que se sumó un gaditano, Chano Domínguez, quien ya fuera teclado en Cai, el grupo de rock andaluz (junto con Imán. Califato Independiente) con el que muchos de mi gneración vivimos los primeros conciertos. Ayer noche, recién llegado de México, donde ha ofrecido conciertos con Wynton Marsalis y Paquito D'Rivera, Chano Domínguez presentó en el Teatro Falla de Cádiz su disco Piano ibérico, una compilación de versiones de grandes temas de la música de compositores españoles como Albéniz, Falla, Granados y Mompou, además de tres composiciones propias, como "Mantrería", "Canción triste" y "Cuando te veo pasar". Si ya escuchar al gran Chano
Domínguez es una delicia, verlo acompañado por la voz rota (escuela de Camarón) de Blas Córdoba, "El Kejío", la percusión de Israel Suárez, "Piraña", y el taconeo y baile endiablado de Tomás Moreno, "Tomasito", fue un disfrute de los que uno quisiera meterse en el zurrón para sacarlo de vez en cuando. Como no fue posible, le pedimos con aplausos que lo alargara, y Chano tocó unas alegrías de Cádiz arropando a El Kejío. Para llorar de gusto. Espero poder decir algo parecido mañana, después de escuchar esta noche en Sevilla a Cristina Rosenvinge.martes, 5 de abril de 2011
Los Ory que conozco
Este es el breve texto con el que contribuí al homenaje a Carlos Edmundo de Ory que se hizo en Cádiz en diciembre pasado:
LOS ORY QUE CONOZCO