domingo, 11 de diciembre de 2011

Un prólogo para el libro "Cádiz oculto", de J. M. Serrano Cueto

El próximo viernes, día 16 de diciembre, presentaré el último libro de mi hermano, José Manuel Serrano Cueto, titulado Cádiz Oculto. Historias para no dormir. No se trata, como tantos otros publicados por él, de un libro de cine. Es una recopilación de historias "reales" acontecidas en Cádiz sobre apariciones, fantasmas, lugares malditos y otros escalofríos. Me pidió para el libro un escrito preliminar, que os dejo aquí.




LA OTRA CARA DE LA CIUDAD

.....Alguien dijo que a las ciudades hay que mirarlas de cintura para arriba. Es cierto, estimado lector, que la cotidianeidad nos atrapa y, en su pulso regular, apenas cabe el disfrute prolongado de la vista. Caminamos abrumados por las preocupaciones, barriendo las aceras en la búsqueda ilusoria de un golpe de suerte que flanquee nuestro camino con su estela de fuegos artificiales, o, en el mejor de los casos, levantando levemente el rostro para dar cuenta al convecino de que aún podemos blandir una sonrisa de cortesía.
.....Pero, como nos enseñó Italo Calvino, la ciudad es mucho más que edificios, jardines, calles y glorietas, mucho más que un sucio colmenar: es pura invisibilidad. El tiempo la ha convertido en depositaria de nuestro rastro y nuestra sombra, pues, del mismo modo que queda en el álbum de fotografías el rectángulo blanquecino de la foto una vez arrancada, orlado por la pátina amarillenta del papel envejecido alrededor, así permanecen en la ciudad los moradores invisibles. Porque, ¿acaso no somos, en proporción incierta, materia y espíritu, luz y sombra? Sin embargo, los ojos, esos incorregibles embusteros, solo ven el trazado laberíntico de las calles, la irregular silueta de las azoteas contra la luz crepuscular, el cruce presuroso de los cuerpos en terrazas y paseos, el guiño de un semáforo lejano en la madrugada desierta. Una visión parcial, ficticia, de la ciudad que nos acoge.
.....José Manuel siempre ha tenido la visión integral de los pájaros, ese don de percepción circular que admiraba el naturalista Antonio Azorín. Y ello le ha permitido ver simultáneamente cuanto acontece en los cuatro puntos cardinales, así como dentro y fuera, encima y debajo de nosotros, y traspasar con frecuencia el umbral que conduce al otro lado, el lado que tanto nos inquieta. Mas no nos engañemos, ese lado no es más que el envés del haz que habitamos, la umbría de esta que creemos permanente solana.
.....José Manuel, avezado en el misterio circundante, tiende su mano a los seres que han quedado cautivos en un relieve del aire que un día respiraron, en un pliegue de la claridad que un día bañó sus rostros, pero no para traerlos de la mano a este lado, sino para aliviar su pena o compartir su júbilo, convencido de que el miedo irrumpe porque desconocemos que son nuestros hijos, nuestros padres, nuestras esposas o maridos velados por el tul de tiempo y la humana condición de la intangibilidad postrera.
.....Sin embargo, no pienses, amigo lector, que aquí no hallarás asuntos de otra sustancia. La visión circular de José Manuel alcanza también la naturaleza deforme de los monstruos de la tierra y el mar, como ese homo marinus sobre el que ya fabularon el viajero Pausanias y Plinio el Viejo; el corazón de la milagrería gaditana, en vana pugna con Lourdes y Fátima; o esa otra suerte de vida de más allá: la supuesta existencia de seres alienígenas y la crónica de sus visitas a un Cádiz tan descreído como aprensivo.
.....Así pues, José Manuel rescata en este libro historias que brillan como fuegos fatuos en la noche gaditana. En gran medida es un desfile espectral, pero al mismo tiempo es el alma de la ciudad que sufre, palpita o goza en la penumbra de un callejón. Los muertos han manifestado siempre su malestar fastidiando con su presencia a los vivos. Ya el poeta Ovidio cuenta cómo los Manes abandonaron sus tumbas en cierta ocasión porque se había cometido negligencia en su culto ancestral. Sin embargo, en Cádiz oculto no asoman para asustarnos, sino para que sintamos más cercano su destino, que será, en definitiva, el tuyo y el mío, querido lector.

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