martes, 20 de diciembre de 2011

Un microrrelato boscoso


LA VENGANZA

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Un hombre toma el sendero, se adentra en el bosque sin luna, conoce el lugar exacto al que se dirige. Lo ha rondado muchas veces durante cinco décadas, sin atreverse a hacer lo que esta noche tiene decidido. Todos estos años desoyendo la voz que le exigía desenterrarla, temeroso de que aún pudiese encontrar en ella algo de vida, un olor familiar, el tacto de siempre, un destello inesperado.
.....Hunde la paleta, suda, le palpita el corazón enfermo. La pistola parece más pequeña que entonces, está templada y tiene el cañón repleto de tierra. Con una ramita hurga en la boca, deshace los pequeños grumos, la limpia hasta el fondo, liberándola de la muda complicidad que le ha permitido vivir impunemente hasta la vejez. Pero el arma, lejos de perdonar, emite un reproche que relampaguea en la espesura del bosque.

2 comentarios:

Gemma dijo...

Buen mensaje postmortem de la señora...
Un caso estupendo de justicia poética. Me ha encantado. Aprovecho la ocasión para desearte unas felices navidades.
Abrazos, Antonio.

ANTONIO SERRANO CUETO dijo...

Gracias, Gemma. Os deseo igualmente felices fiestas. Un abrazo.